Revista Alga nº58 - otoño 2007

____________________________________ Cari Oriol Serres ____________________________________

LA DECISIÓN DE BRANDES



"La decisió de Brandes", Eduard Márquez. Premi Octavi Pellissa 2005
Editorial Ampúries, Barcelona 2006

"La decisión de Brandes", Eduardo Márquez
Alianza Editorial, Barcelona 2006
Monólogo de gran profundidad para evocar toda una vida, la de Brandes, alter ego del pintor George Braque, y todo el universo que le ha rodeado y que ha formado parte de sus vivencias y sentimientos. Sumido en la enfermedad, contempla la muerte que se le avecina, lenta pero irreversible. Es el momento de los recuerdos. Brandes vuelve al corazón, vive de nuevo. Bucea en su pasado y se reencuentra con su infancia, con el padre sobre todo, con el amor, con las dolorosas pérdidas…"la vida se transforma en un cúmulo de ausencias". Libro cuajado de pensamientos, pero intenso y emotivo. La muerte y la vida corren parejas de forma muy consciente y con una onerosa carga de tristeza y soledad: "cuando uno siente que la muerte le ronda".

Novela de tiempos yuxtapuestos: el presente ofrece un hombre enfermo, próximo a la agonía; sus recuerdos le conducen al ayer. Con esa continua alternancia, desfilan las páginas henchidas de meditaciones y valores muy nobles, sobre la muerte, el amor, la tristeza, la nostalgia, el dolor…envuelto todo bajo un halo poético.

El recuerdo adquiere gran importancia, ya que es el lazo a través del cual nos unimos al pasado. El autor parece que quiere conducirnos a un pasado, donde encontraremos la vida, la nuestra, que no se debe olvidar. Si las imágenes siguen vivas, también viven los sentimientos que vibraban en ellas. Revives, a pesar de la nostalgia que eso pueda acarrear. La memoria ayuda a encontrarnos de nuevo con el ayer, por lejano y remoto que sea. El tiempo llena de sombras el recuerdo. Los objetos nos ayudan a evocar: fotografías, cuadros…restos a veces indescifrables de una vida. -¿Qué pensará de uno el que tenga que vaciar el piso y el taller?, se pregunta Brandes.

El tiempo es el gran protagonista de esta novela agónica. No hay futuro para el protagonista, pues vive los últimos momentos de una enfermedad incurable. El presenta también se le está acabando, sin atisbos de horizonte. Por ello, el pasado se va engrandeciendo. Desfila ante los ojos del personaje como si mirara un escaparate. Si olvidamos, no vivimos. Sin recuerdos, nos agostamos. La enfermedad va mermando el cuerpo, se pierden las fuerzas, el enfermo se va anulando. La mente es su única alternativa, el pensamiento ocupa los espacios inútiles y vacíos del cuerpo enfermo.

Homenaje al arte y al pintor Braque. Canto a la pintura y a los colores. Como trasfondo, la Gran Guerra. Plasmar la belleza en un lienzo y dedicar la vida a la creación de lo bello responde a la más elevada de las metas. La guerra, en cambio, es de lo más perverso y mezquino. La pintura permite mantenerse al margen, al menos en espíritu, a la irracionalidad y fanatismo. El protagonista, como pintor, consagra su vida a la búsqueda del color. Convierte la lección de Matisse: "hacer cantar los colores", en su lema. El color debe reproducir la quietud de un pájaro muerto. El otro gran maestro es el padre. le enseña desde niño a encontrar el color de las cosas etéreas, como si fuese un juego infantil: - ¿De qué color es la sed?-. Y el niño respondía: -Lila. -¿Y el aburrimiento? -Gris. Vivencias muy positivas: "mi padre me obsequió con una infancia mágica, sobreviví a la carnaza de las trincheras, he podido dedicarme a la pintura".

Una frase encabeza el libro y con ella el autor construye la ficción que compone el relato: -Tú decides". Walter Andreas Hofer busca obras de arte para la colección privada de Göring. El pintor Brandes ve cómo ha sido expoliada su galería de arte por las fuerzas nazis de ocupación. Ahora Hofer le ofrece recuperar sus sesenta y ocho cuadros a cambio de uno sólo que el pintor aún posee: La huida a Egipto de Lucas Cranach.

Brandes, ante la muerte que se aproxima, imparable, debe tomar una decisión ante el chantaje.

La solución al dilema es la que da sentido al libro. Un cuadro, como objeto material, puede ser arrebatado por fuerzas opresoras; la creatividad que el artista lleva dentro, el don innato de expresar la belleza, jamás. La maldad que impera en el mundo actúa con su fuerza opresora y con ínfulas de dominio para humillar todo aquello que de forma egoísta le interesa. Pero la batalla final la pierde, pues el espíritu es sólo nuestro y nadie nos lo puede arrebatar. Canto al amor, a los recuerdos, a la vida, al arte…un perfecto poema.

EDUARD MÁRQUEZ (Barcelona 1960). Es autor de libros de poesía como "La travesía innecesaria" y "Antes de la nieve". Ha escrito narraciones para niños como "L'Oriol i el ratolí Pérez" y" L'Andreu i el mirall de les granotes", entre otras, así como las novelas "Cinc nits de febrer" y "El silenci dels arbres".