Revista Alga nº60 - otoño 2008 - Especial 25 aniversario


Edita:
  • Grupo de Poesía ALGA


  • Coordinación del presente número:
  • Ignacio Gamen


  • Selección de textos y fotografías:
  • Grupo de Poesía ALGA


  • Responsables de la Edición:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo


  • Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
  • Fotografía de Inés Luz
    Grupo Experimental de Fotografía de Castelldefels

    Sumario


  • _________ ANABEL FERNÁNDEZ ORTIZ __________


    NANAS DE LA ESPERANZA

    Pegada al cristal susurro
    la nana que te cantaba
    mientras mi vientre era cuna
    y tú el huésped de mi alma.
    Te desahuciaron muy pronto:
    aún nos quedaban dos lunas
    de diálogo apretado,
    de abrazo estrecho y enjuto
    y paseos sin premura.

    Duérmete, mi niño,
    duérmete, mi bien,
    que mamá te quiere
    y papá también.

    Te exiliaron a otra madre
    de cristal y de algodón,
    sin manos y sin entrañas,
    sin voz y sin corazón.
    Rabio de celos porque ella
    el derecho me ha robado
    de alimentarte a destajo
    con la sangre de mi pecho
    y la leche de mi aliento.

    Duérmete, mi niño,
    duérmete, mi amor,
    que, en la incubadora,
    te vigilo yo.

    Dolor, soledad y llanto
    se niegan a abandonarte
    mientras maldigo mil veces
    el acecho de la Muerte.
    Y reniego... aullando al cielo:
    Dios... ¿qué es de tu amor?¿Por qué?

    Habla claro, que no entiendo,
    que no soporto este espanto,
    socorre mi desaliento.

    Duérmete, mi niño,
    duérmete, mi sol,
    que nada te aparta
    de mi corazón.

    Mortal guadaña ha asestado
    un brutal golpe a tu vida.
    Te debates, luchas, sufres,
    aferrándote a mi mano.
    Tu padre y yo te perdemos,
    pero no nos resignamos:
    el Dios que te hizo nacer
    y te conoce de antes
    es el Dios de los milagros.

    Duérmete, hijo nuestro,
    duérmete, mi luz:
    donde yo no llego
    llegará Jesús.

    La guadaña se ha quebrado
    derrotada por la fuerza
    de la Vida que te engendra
    y el Amor que te protege.
    Hoy vuelves a nuestro abrazo
    después de tres meses largos
    de soñar con este encuentro
    y vivir con este llanto.
    ¡Hoy estás en mi regazo!

    Duérmete, mi niño,
    duérmete, mi bien,
    mi tierno milagro
    de Dios y la fe.