ALGA Revista de Literatura
nº65 - primavera 2011




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Redacción:

  • Xavier Carreras
  • Ignacio Gamen
  • Susana Lastra
  • Elvio René
  • Jorge Stoysich
  • Enric Velo


  • Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
    • Esquarterada (2010).
      Ferro i roba, mides canviants
      de Maïs (Marisa Jorba).

    Sumario
    IGNACIO GAMEN

    Es miembro del Grupo de Poesía ALGA. Ver: www.castelldefels.org/alga/

    VIAJE HACIA EL AGUA DE LA VIDA

    Viaja lejos del arroyo amargo hacia el agua de la vida;
    regresa del vestíbulo al alto asiento del alma.
    RUMI 

    I          Buenas noches, Istambul

    Tus ojos, dos azores
    perdidos en la noche, escrutaban
    ansiosos la tiniebla.
    Y de pronto emergió
    del abismo, sensual y sugestiva
    como un venus negra
    envuelta en lentejuelas, Istambul.


    II          El canto del muecín

    Chirriante y lastimero
    el canto del muecín rasga la aurora.
    Te asomas al balcón,
    te quedas silencioso,
    sonríes, luego, irónico y murmuras:

    Combien je vous aime,
    oh voix argentines,
    cloches du pays,
    quand je vous entend.

    Y vuelves a acostarte
    con las manos unidas tras la nuca
    y los ojos cerrados.
    Un leve tic de párpados
    y cejas se acompasa al borboteo
    de sonrisas que alegran
    las tristes comisuras de tus labios.

    Incrédulo y nostálgico,
    vas pasando las páginas
    del álbum de tañidos
    que marcaron las horas de tu infancia:

    campanadas a misa,
    martilleo de fragua; y en las fiestas
    repicar exultante,
    bandadas de palomas,
    desfile majestuoso de cigüeñas;

    ay, doblan las campanas
    -agudo, pausa, grave-, te estremeces,
    pero luego sonríes,
    ¡recuerdas tantos rostros
    amables que te esperan!

    Comed todos de él
    porque esto es mi cuerpo

    Alegres campanillas,
    velo sutil de insondables misterios,
    burbujas iriscentes,
    encantadoras hadas
    de un mundo de ilusión desvanecido;

    ah, el reloj de la torre,
    marcapasos de insomnios, soledad,
    amor, angustia y vida…

    -¿Duermes?… -abres los ojos,
    sonríes, te levantas y la besas.


    III          Ordu Cadessi

    En el principio fue el caos:
    decenas de furgonetas
    aquí y allá descargando
    y cargando enormes bultos
    a espaldas de improvisados
    adolescentes jumentos,
    esclerotizan el tráfico.
    Entre el fragor de motores,
    olor de gasoil y asfalto
    y bocinas estridentes
    que a gritos exigen paso,
    como racimos de uvas
    van los tranvías borrachos.

    Por aceras invadidas
    de tenderetes que ofrecen
    perfumes, bisutería,
    relojes, bolsos, zapatos,
    chaquetas, faldas, camisas
    tabaco… todo de marca
    a precio de fantasía,
    castañas, boniatos, higos,
    frutos secos, golosinas,
    frutas frescas, agua, pan,
    quebab y mil mercancías,
    -gritos, polvo, olores varios-
    tu sombra avanza aturdida.

    - ¿Qué te pasa, estás cansado?
    -Sigo el vaivén de mi sombra
    cómo va de lado a lado.
    - ¡Pero si está tras de ti!
    Anda, vamos a sentarnos.
    Un bocata, dos cervezas,
    en "El Toro Mejicano",
    una micción larga larga,
    media hora de descanso…
    tu sombra vuelve a su sitio
    y una voz suena en lo alto:
    "¡Hágase la luz!" Y ella
    puso el orden en el caos.


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