ALGA Revista de Literatura
nº65 - primavera 2011




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Redacción:

  • Xavier Carreras
  • Ignacio Gamen
  • Susana Lastra
  • Elvio René
  • Jorge Stoysich
  • Enric Velo


  • Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
    • Esquarterada (2010).
      Ferro i roba, mides canviants
      de Maïs (Marisa Jorba).

    Sumario

    Páginas centrales

    TALLER DE LITERATURA


    POESÍA DEL ESPACIO INTERIOR:
    12 poetas en Barcelona
    nacidas/os en las décadas de los 40 y 50

    Selección a cargo de: Goya Gutiérrez


    Ana Becciú

    Concha García

    M Cinta Montagut

    Jordi Royo

    A modo de introducción

    Dado que en torno a la ciudad de Barcelona existe un nutrido número de poetas de escritura en castellano, cuya obra merece ser destacada, me he centrado en este ciclo, a través de los números 64, 65 y 66 de las revista, en una serie de poetas que han nacido en la ciudad, o llegado desde muy diversos lugares de España o Latinoamérica, o que comparten de forma simultánea su residencia en Barcelona con otra ciudad. Esta selección antológica comprende la poesía de doce poetas nacidas o nacidos en las décadas de los 40 y 50: Rosa Lentini, Marga Clark, Neus Aguado, Rodolfo Häsler, Carmen Borja, Teresa Shaw, Goya Gutiérrez y Alejandro Duque Amusco, además de las tres poetas y el poeta incluidos en el presente número
          Es verdad que existen rasgos poéticos comunes, pero no hay que olvidar los peculiarísimos en cada poeta, como no podría ser de otra manera, con una obra consolidada en la mayoría de los casos, de la que ya otras/os más versados en la materia de la crítica han hablado. Por tal motivo el criterio de selección ha sido agruparlos bajo el título "Poesía del espacio interior", ya que la mayoría comparten una realidad poética interiorizada que busca trascender, en el sentido de trasladar el lenguaje poético más allá de los límites de comunicabilidad lingüística; circunscribirlos a un mismo espacio, y tener en cuenta la década de nacimiento.

    Goya Gutiérrez


    ANA BECCIÚ (Buenos Aires, 1948). En esa ciudad estudió Letras y dio comienzo a sus dos oficios, de poeta y de traductora. En 1973 publicó su primer libro de poemas, Como quien acecha. Partió de Buenos Aires en mayo de 1976 y recaló en Barcelona. en esta última ciudad obtuvo el título de Licenciada en Letras por la Universidad Central. En 1981 viajó a París, donde vivió durante más de doce años, completo sus estudios de Letras en la Facultad de París VII (Sorbonne). En 1982 se publicó en Buenos Aires Por ocuparse de ausencias. A mediados de la década del 90 retomó su labor de traductora literaria y sus lazos con Barcelona. En 1987, salió en Barcelona su tercer libro, Ronda de noche. Ha traducido, entre muchos otros, libros de Anne Carson, Allen Ginsberg, Tennessee Williams, Djuna Barnes. En 2007, se publicó en Barcelona La visita, en un volumen que reúne los tres libros anteriores. Reside en una pequeña ciudad de Francia, a unos cien kilómetros de París, y en un pequeño pueblo del Alto Ampurdán, poco más de cien kilómetros de Barcelona. Su obra ha sido traducida al inglés y al francés.
          "Toda inspiración es visita. La obra de Becciú es destilada, resumida, porque así lo requiere su tema. (…) La crónica del amor que Becciú desarrolla en sus poemas es una de migraciones, de transporte (en el sentido religioso), de tiempo mesurado, de revelaciones sorpresivas (…). Cada momento amoroso es único, inasible, y por eso debe ser atrapado al vuelo, dicho más que escrito." (Alberto Manguel, [Prólogo de La visita y otros libros. Barcelona, 2007]).

    COMO QUIEN ACECHA

    Como quien acecha
    los descampados instantes
    agazapado
    en cada entraña del aire,
    así yo,
    fibra minúscula
    donde la nada
    se inventa,
    recorro
    la muralla de los nombres.

    Como quien acecha
    en el límite
    de los bordes
    tanteándolos
    para un salto
    mortal,
    así yo,
    invocando la sombra
    de los cuerpos, soy
    en vilo
    un abismo
    expectante.

    De Cómo quien acecha (1976)

    A Diana Bellessi

    parlar, cuánta inocencia,
    y si ahora la insistieras,
    la perlaras con esas gotas, las de anoche
    toda noche de noches
    aquéllas en que dos, vos, yo

    y ahora no sé adónde más ir

    él me rejunta y resepara y rejunta
    ella me aferra y me adentra y me aterra
    y esta solidad, solidaridad, que somos, vos, yo,
    que somos, adioseándonos tarde a tarde.

    La poeta se enseria, soles caen de mis pechos,
    y qué puedes yo hacer,
    vamos a ir a decirles que estamos hechas de irnos de irnos,
    que estamos, a pesar de todo este irnos.

    De La Visita (2007)

    CASI UNA SOLEDAD

    Cuidar sombra, y tanto, estarse quieta,
    como el deshacerse del monte hacia la orilla
    que lo aplaca. El monte que era un astro.
    No sé hablar a dios, no sé hablar a tiempo,
    hablo despacio, por fragmentos, para volver
    a entender estas palabras unas junto a otras
    como un vocabulario, mi casa, un palacio.
    Así de quieta.
    Y los otros crecen con sus babas de sílabas,
    se hacen grandes, cazadores reales,
    y los venados huyen y ellos cazan y cazan,
    dicen, las palabras caen, y ellos cazan.
    Y nosotros, los secretos, nos guardamos, sí,
    por nadie ahora, el monte tiene sombras.

    De Por ocuparse de ausencias (1982)

    (Sudestada)

    A Enrique Aguirrezabala, i.m.

    Hubo algo, detrás, de eso tan solo
    Que se hablaba, y ellos, ellos, lo oían,
    Y un claro, entonces, ahí, detrás,
    Como atrás de un ala de mariposa
    Sola con eso que se desprende y queda,
    Ahí, un poco como es cuando eso y vos.
    Hace frío ahora. Está muy solo decirnos.
    Y todo este alarse de la ribera, ¿la oyes?
    Crece, crece, míralos, amor, óyenos.
    Hace frío detrás de ese ala de viento.
    ¿Limpia? Tal vez. Pero no. Olvida.
    Y no lo sabe. Aunque le enseñen. No aprende.
    Viento tonto. Sus casitas y ellos
    Ahí en la ribera, y nosotros un no
    Que no aprende, no, de los tan idos.

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    CONCHA GARCÍA (La Rambla, Córdoba, 1956). Llegó a Barcelona en la infancia. Se licenció en Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona. Su obra poética publicada comprende: Por mí no arderán los quicios ni se quemarán las teas (1986), Otra ley (1987) Ya nada es rito (1988), Desdén (1990) Pormenor (1983), Ayer y calles (1994), Cuántas Llaves (1998), Árboles que ya florecerán (2001), Lo de ella (2003), Ya nada es rito y otros poemas (Obra reunida, 2003), Acontecimiento (2008). Parte de su obra ha sido traducida al italiano, portugués, francés, inglés, sueco y alemán. Es autora de una antología de poesía de la Patagonia y actualmente prepara una edición ampliada.       "Viene dando un rodeo: cerca y lejos. Y aquello inexpresable queda allí señalado, ofrecido al lector como estilización de esa experiencia que no supo decirse. De ahí el asombro que esta poesía ( a la primera) nos causa antes incluso de entrever (a la segunda) el pensamiento que trae. Semejante logro es posible -formalmente- merced a dos recursos por lo demás visibles. Sobre el primero, cabe decir que da respuesta a la pregunta que a veces se ha realizado la crítica sobre si la división en versos posee aún legitimación suficiente en una lírica que ya no se soporta en una planta fija o rimada. (...) El otro está sostenido en una generalmente mínima violencia sintáctica." (Juan Carlos Suñén, [Di yo, di tiempo. Poetas españolas contemporáneas. Madrid, 2005])

    Negro

    SSiempre que camina hacia la casa
    por la tarde, casi al anochecer,
    esa hora de julio que trae de cabeza
    a los pájaros donde anidan lo sin nadie,
    busca un bar, una rigidez para
    su espalda, una obligación
    de apartarse del mundo con el sigilo
    de quien pregunta la hora a desconocidos
    y ve unos ojos. Pero se sabe
    que unas cuencas son lo más profundo,
    que tras ellas lo negro.
    Una mujer contempla botellas
    no parece una noche para beber
    sino para pasar páginas enteras.

    De Cuántas llaves (1998)

    III

    ME DAS EL VESTIGIO DEL RESTO.
    En sombras emerge una conciencia
    tomando el sol con las dos,
    cambiamos de retrato y de poemas
    de textura y de materia,
    nos regalamos antologías
    de pies en la sombra, sabemos
    que los árboles ya florecerán.
    Encantamiento por distancias
    disciplinas por jamases
    acumulamiento por dispersión.
    Feos lugares al entrar
    donde los desconocidos saben
    que la verdadera función del poema
    consiste en resbalar
    entre los papeles de la edad.

    IV

    INMOVILIZADA por el amor
    la única actividad natural
    en permanente deslizamiento
    cuerpo abajo (arriba un azul
    enmarcado en ocho por catorce)
    era que no se obstruyese
    la naturaleza del amor.
    La intención de no naufragar
    en el vaso del desayuno, así comienza
    otro día
    más.

    De Árboles que ya florecerán (2001)

    Ante un café

    Cuando su verdadera naturaleza
    se reveló, había ánforas viejas
    enfrente, y martini, eso le encanta,
    un buen trago y todo parece
    desubicarse. Ah, la razón
    que ordena los lugares donde no se habita.

    Extravío

    Viajamos. En un lugar preciso
    inexpresivas bajamos la maleta.
    El rumor da paso a la escalera
    y después nos rodeamos con los brazos.
    Abre una. La otra, no sabe
    si la emoción durará
    sabe que en el fondo, muy en él,
    una lluvia de cosas tontas
    comenzará a anegar un poco
    la pared. Chiquillería y portazos.
    Suave viento que estrena la ciudad.
    La silueta de ambas en un futuro
    ya lejano. Se deduce en ese instante,
    un hermoso minuto, y si la pena
    es una alteración depresiva del ánimo
    cuando se pierde algo,
    la melancolía surge cuando el objeto
    extraviado es una misma.

    De Acontecimiento (2008)

    Sin título

    Ella se desnuda, siente la tibia
    temperatura del alba en un
    oscuro balanceo que provoca
    una sombra confusa entrelazada
    a otro cuerpo. Que el labio
    sea reescrito en el otro labio,
    que los días de ayer se detengan
    en este encogimiento receptivo,
    que su hermosa piel
    permanezca entre mi carne y la sábana
    que, enamorada, parece volar.
    Que no se haga verdad
    ningún pensamiento, que nadie
    venga, que todo se acumule aquí y ahora,
    que el espíritu comprenda
    que la razón sea arrancada de cuajo
    que los ángeles no vengan
    que los ángeles vengan.

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    M CINTA MONTAGUT (Madrid, 1946). Vive en Barcelona desde 1975. Licenciada en Literatura Hispánica. Miembro de la ACEC y de la Asociación Mujeres y Letras. Catedrática de Literatura. Su obra poética comprende: Cuerpo desunido (1977), Como un lento puñal (1980), Volver del tiempo (1983), Par (1993), Teoría del silencio (1997), El tránsito del día (2001), La voluntad de los metales (2006), Desconcierto (2010) y la plaquette Poemas para un siglo (2003). Sus poemas aparecen en diversas antologías entre las que cabe destacar Ilimitada voz. Antología de poetas españolas 1940-2002 (2003), Poeti spagnoli contemporanei (2008), Las poetas de las generaciones de los 50 y los 70 (2007).       "La poesía de Montagut está atravesada por un empeño de conciliación, sea cruzando espacios urbanos y domésticos, sea caminando por escenarios naturales que no son sino voluntad humana de durar y discernimiento de lo que jamás ha de volver. Poesía reflexiva y cercana que se nutre de la mejor tradición francesa desde Aragon y Eluard hasta las poetas bretonas de la segunda mitad del S.XX." (Rosa Lentini.)       "Ningún poeta verdadero, tampoco Mª Cinta es dueño del paisaje por donde transita. Su función es la de revelárnoslo como si fuera contemplado por ambos al unísono y por primera vez." (Federico Gallego Ripoll)

    El mundo no te regalará nada, créeme.
    Si quieres tener una vida, róbala.
    LOU ANDREAS SALOME

    El mundo no te regala las horas ni los días
    porque el paso del tiempo es aparente
    y es aparente el aire que nos mira
    y el reloj que quisiera atravesar los cuerpos
    y la pantalla que en color nos ofrece
    la más oscura perfección del deseo.

    Hay que saber bajar a saltos la escalera
    y saber destrozar la puerta de los verbos,
    hundir el pecho herido a las palabras
    y arrancar de cuajo los pronombres
    de frases, inscripciones y banderas
    que ocultan la verdad, para robarla.

    ¿Por qué salir de casa
    y correr a esconderme
    entre convulsas sombras
    que a su paso oscurecen
    las luces diluidas de los escaparates?

    ¿Por qué sentir que hay algo
    más cierto que mi tarde
    que me llama insistente
    desde la última certeza del asfalto?

    No es tiempo de buscar,
    tal vez, tampoco es tiempo de encontrar
    pero existen lugares donde la vida late
    y se oculta
    y palidece en el caos de la música
    y aunque sin inocencia es frágil
    como el hilo de voz que una canción desata
    y unos labios recogen sin esperarlo apenas.
    Porque salir de casa ayuda
    a no volver atrás.

    De El tránsito del día (2001)

    En algún lugar de la palabra
    se esconde el plomo
    que servirá para romper el sueño
    o para atravesar muros o corazones.
    La simetría de los nombres
    se desbarata en las hojas en blanco
    y los verbos transcurren en silencio
    para no molestar.
    En algún lugar de la palabra
    se lucha cuerpo a cuerpo
    para sobrevivir.

    De La voluntad de los metales (2006)

    El desastre del alba
    acompañará siempre
    a la necesidad absurda
    de escribir.

    Sólo
    aquello que no vemos importa:
    la agudeza del día,
    la suavidad del aire,
    lo que oculta la noche,
    la sombra de las horas,
    la dimensión de las miradas,
    la densidad del mar.

    De Desconcierto (2010)

    Buscaré siempre la palabra exacta
    para intentar decir lo que no fuimos,
    lo que quisimos ser un solo instante,
    lo que nunca aprendimos a nombrar,
    lo que encontramos un día sin buscarlo,
    lo que tuvimos sin poder tener

    Vivir sólo el momento,
    hundir las manos en el fondo
    escondido del miedo,
    agotar los minutos
    en cada uno de los besos
    que sólo fueron nuestros,
    como nuestra es la sal
    como nuestro el invierno.

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    JORDI ROYO (Barcelona, 1959). Licenciado en Filosofía, cursos de doctorado en Literatura Comparada. Ha dirigido las colecciones de arte y literatura Amagatotis, Ipshitilla, Phalartao y Boston. Ha traducido a G. Leopardi y a Csoóri Sándor al catalán y al castellano ha revisado la traducción de Old Possum´s book of Practical Cats de T.S. Eliot y algunos textos de János Pilinszka. Como poeta es autor de los libros Naznava (1982), Ipshitilla (1983), Il Gobbo (1988), La utilidad de la muerte (1997), Okupación del alma (2002), @-dreams (2009), y el libro de ensayo La imagen poética (2004). Ha sido incluido en las antologías: De la transparencia el presagio (Poesía de España), México (2000), Por vivir aquí, Madrid (2003) y 11-M: Poemas contra el olvido, Madrid (2004). Algunos de sus poemas han sido traducidos al húngaro, portugués e italiano.       "En esa música los signos son tan precisos como sus referentes y los ojos se apoyan en algo más que en letras, porque sus palabras vienen a ser registros y no sólo grafemas. Asistimos a un caleiodoscopio de imágenes que están y no están en movimiento, o que lo están sólo cuando quien las mueve es nuestro yo = imágenes ópticas que son así también acústicas y a las que nosotros, al leerlas, les damos uno u otro orden, y una u otra dirección." (Jaime Siles)

    5.2.1. "Alba clara sobre el cagadero" (Fragmento)

    a A. G. Porta, incorporando su texto.

    Mr. Pound se ríe sentado en cuclillas
    mientras las estrellas incendian
    los fragmentos imperceptibles
    que desdibujan el firmamento:
    esos acordes melancólicos
    que insinúan la belleza marchita
    que corroe la infelicidad de los ángeles
    cuando se desbaratan las caricias
    angustiosas de sus delicados recuerdos

    Mr. Pound cantaba su locura
    en las noches luminosas que ocultaban
    las travesuras de Nerval:
    recitaba hermosos poemas y deshacía
    su larga cabellera con lentitud
    acurrucado entre los despojos que encubrían
    los ecos policromados del mar:
    Au...Au...Au...Au...Au...Au...
    Au
          r e
                   l i a
    cantando sus quimeras adormecidas,

    a veces escondido bajo las letrinas
    anegadas de luz que reflejaban
    un miedo enloquecido que se ocultaba
    entre la tiniebla convulsiva del "ballet
    de las horas"

    5.2.2. CXX

    E. P. reprime sus lágrimas
    ahora que la muerte transita inmersa
    entre la brisa enfermiza de S. Michele;
    pero los Cantos enfurecidos de los canales
    reviven sus pisadas enajenadas,
    su respiro enloquecido que entristece
    el dolor moribundo de la muchedumbre,
                                  sus elocuentes destellos
    que criban el silencio como una góndola
    que bambolea el último y más lúcido
    de sus versos:

    De okupación del alma (2002)

    7.10

    //pfss...==>> un reflejo azulado merodea sobre tus ojos,    una pestaña desprendida, un enorme terraplén en el hueco desolado de la almohada; -> y el delirio de tus labios, la fragilidad de la pasión entornando el cristal colorista que precipita mis sueños,
                   ~< ‹°°› >~ con el cabello levemente ondulado, con la mirada enrojecida por el humo desparramado bajo la desnudez de nuestros cuerpos -((?))-; una silueta enorme y desconcertante abrazando mis pesadillas, un instante maravilloso que recuerda la descomposición de la bóveda carmín del firmamento; y la nada, la eterna cuestión del sujeto, la indescriptible fascinación por el más allá y la demente ansiedad de todos y cada uno de nuestros recuerdos: => pero quizás no sea así: es fácil imaginar tanta locura en este tiempo donde tus manos tiemblan para retener el sonido que se desprende / al recordar la rugosidad de la fantasía:

    De @-dreams (2009)

    te deslizas en mi sueño abrazando
    las quimeras de la noche:
    ?
    las extrañas fantasías que esperan
    recostadas sobre el capó de un viejo
    y destartalado automóvil
    :
    y meditas los tristes momentos de la vida
    mientras absorbes las luces que distorsionan
    la oscuridad del pasado y seducen los brillos
    abandonados tras la estela de la madrugada
                               ---?---
    las irrefrenables sonrisas de los niños
    que recorren las calles de la ciudad
    junto a las marionetas que recrean
    nuestra felicidad
                      -//en un estimulante invierno//-
    arrinconado tras los ventanales
    que distorsionan tus pesadillas;
    donde los gemidos de tus labios
    precipitan las nubes y los astros
    perdida entre la tristeza de unos recuerdos
    que diluyen mi soledad:
                                       donde las caricias
    envolventes del miedo evocan tus fantasías
    alejadas del ruido inestable de los sueños;
    donde los gestos enfermizos del pasado
    reúnen mis ilusiones depositadas
    tras la desnudez imaginada que se expande
    bajo los destellos de la madrugada:

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