ALGA Revista de Literatura
nº66 - otoño 2011




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Redacción:

  • Xavier Carreras
  • Ignacio Gamen
  • Susana Lastra
  • Elvio René
  • Jorge Stoysich
  • Enric Velo


  • Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
    • In Focus (4).
      de José Javier González.

    Sumario

    Poesía

    GOYA GUTIÉRREZ

    GOYA GUTIÉRREZ es miembro del Grupo de Poesía ALGA y dirige la revista ALGA desde 2003.
    Ver http://goya-gutierrez-lanero.com/

    Es la Natura un templo cuyos pilares vivos
    dejan salir a veces palabras en desorden;


    Charles Baudelaire (Versión de Enrique López Castellón)

    DEL RÍO DE LA VIDA EN TU MIRADA

    I

    Bajo verde espesura de bóveda nervada
    y ventanas ojivales translúcidas:
    chorros de luz escurriendo el azul

    II

    Amanece por encima del ábside
    del bosque del árbol de la vida
    Sus inmensas columnas de raíces salientes
    velan el hondo sueño de todos los amantes
    El corazón del árbol entrega gota a gota
    a la tierra su sangre en sacrificio
    Bajo los pies del mediador del rito
    permanecen los restos
    de vegetales yertos y carne cenicienta
    que al contacto del líquido renacerán
    de su putrefacción

    III

    Giran como los astros las venas del nutriente
    de la ceiba
    Y semillas orando hacia la luz
    Como lianas que ascienden y se cuelgan
    del brazo de los árboles en busca de hermandad
    O bromelias que eligiendo la horizontalidad
    encuentran un camino en los fervores grises
    del halcón embriagado por el tornasolado
    de otras alas

    IV

    Lejos en los linderos del recinto
    dentro de la capilla más humilde
    una insignificante planta florece en una rama
    El árbol no sospecha que medio oculta habita
    y bebe cada tarde la luz crepuscular
    Que se va deslizando como animal diabólico
    Se retuerce y se aprieta fuertemente a su tronco
    hasta absorberle el alma sumirla en la penumbra
    Vampirizar su vida transformarla en un hueco
    que llenará la lluvia que beberán sedientas
    gargantas peregrinas
    que invadirán silencios con negro batir de alas
    hacia los torbellinos enramados del cielo

    V

    Cuando se hayan velado los vidrios ojivales…
    En la copa del árbol de mil años
    se abrirán flores blancas de odoríferas pieles
    Pétalos estrellados amantes de una noche
    Volverán los senderos silvestres del crepúsculo
    que llevan tras el puente del cielo vesperal
    hasta el altar del alba
    Todo es caída y brote en el fluir anónimo
    de un vuelo circular

    VI

    Aparente quietud en que todo se acopla:
    Los párpados plegados en su sueño
    Los oteantes ojos de la noche
    Las pupilas que acechan encendidas
    Las uñas esperando agazapadas
    a las sombras del túnel que las haga invisibles

    VII

    Hay en lo oscuro como un crujir de grietas
    Un crepitar luminiscente y turbio
    Restos de incandescencias de la sangre
    Vegetales de apéndices de anémona
    Garras que sigilosamente avanzan
    en su particular cruzada hasta tomar
    esa sagrada forma de la supervivencia

    VIII

    Hay una puerta lateral y oculta
    por gigantes helechos
    después de traspasar el laberinto
    de las tupidas yedras hacia el orto
    Y a mis ojos se abre un escenario
    Una danza de ondulado esplendor
    Un claustro verdeazul abierto al fondo:
    La corriente que nutre los marmóreos pies
    o la espuma irisada en la elevada copa
    de la belleza orquídea de lo efímero

    IX

    Absorbo en el instante el centelleo
    del rielar en ese verde azul
    del río de la vida en tu mirada

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