ALGA Revista de Literatura
nº66 - otoño 2011




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Redacción:

  • Xavier Carreras
  • Ignacio Gamen
  • Susana Lastra
  • Elvio René
  • Jorge Stoysich
  • Enric Velo


  • Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
    • In Focus (4).
      de José Javier González.

    Sumario

    Poesía

    PEDRO SERRANO

    Montreal (1957). Poeta, crítico y traductor. Obtuvo la beca Guggenheim en 2007. Es Editor del Periódico de Poesía de la UNAM. Entre su obra poética publicada destacamos Desplazamientos (Barcelona, 2006) con prólogo de Juan Antonio Masoliver o Nueces (México, 2009). Impartió el curso Filosofía y Poesía en la Universitat de Barcelona en 2003 y 2004. Actualmente da clases en la UNAM y en la George Washington University.

    EL ESCRIBA

    Aquel hombre se sienta a la ventana.
    Al fondo brilla el campo de su infancia,
    una canción de cuna, alguna broma.
    La tarde es roja y lenta,
    su memoria no es más que literaria.
    El se mira verse irse, sonreírse.
    Piensa en un niño puestos los ojos en un faro,
    mientras la madre lo hace y se acicala
    intermitente, interminablemente
    (un cuadro de costumbre es una intimidad que se repite).
    Las cosas se unen en trabajosas junturas y dolorosos sesgos.
    Él reconoce allí sus trastos viejos, sus sombras,
    el avasallamiento de los hechos y su solidaridad,
    su quieta reciedumbre y su urdimbre,
    Y avanza a cada paso como si fuera previsto,
    como si tanta herrumbre convocara y nombrara,
    y hereda así canciones y plumas y galletas y calcetines,
    las usurpa y se hace de ese dolor que es ya ajeno,
    ajado, que ya es historia,
    una mercadería,
    un trasiego sin fin de opacidades y brillos,
    santos objetos de segunda mano, cuentas de vidrio, chucherías,
    polvo dorado su negocio de mercachifle.

    Del libro Nueces (México, 2009)

    CHUPANDILLO

    A veces es una pesadilla,
    la que baja por el atracadero
    como muñeco de cuerda, tric trac,
    entre tepetates y piedras,
    burros y palmas,
    como matraca,
    por la barranca del respaldo blanco.

    Cómo se mueve de torpe el muñeco,
    mueve los bracitos, mueve las manos,
    hasta que se le acaba la cuerda, tris
    tras, se le acaba,
    y sigue pendiente abajo por el impulso
    inerme de lo que baja, de lo que se desplaza
    a tumbos.

    Pero a veces se esconden y juegan
    en el chupandillo,
    trisca que trisca,
    entre sus ramas anchas como alas,
    como pájaros hasta tocar el suelo
    entre risas verdeantes,
    sombras robustas.

    Y de nuevo resuenan como sombras,
    en las ramas,
    en las marcas del árbol,
    iniciales de infancias e instancias
    en la cicatriz de su mano abierta,
    como labios que se hinchan, a tarascadas,
    de un tiempo acá.

    página siguiente