ALGA Revista de Literatura
nº67 - primavera 2012




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
    • Borges
      de Federico Gallego Ripoll

    Sumario

    Poesía

    BEATRIZ HELBLING

    Río Cuarto, Córdoba - Argentina. Estudió magisterio y ciencias sociales y ejerció profesionalmente hasta que se vio obligada a exiliarse en 1975. Escribe desde temprana edad y, si bien su obra permanece inédita, algunos de sus poemas han aparecido en periódicos y revistas argentinas. En 2007 abrió El blog de Beatriz (www.bettyriocuarto.blogspots.com), donde publica periódicamente sus escritos.

    CALLE DE AGUA

    Mi calle es un charco enorme,
    un destiempo de azules diferentes
    donde navegan a la deriva
    mis ayeres, mi bata de colegiala,
    mis pinceles, mi postre de membrillo
    y mi poema inacabado.
    Donde vas tú y mi renuncia de ti,
    la sombra de mi sombra
    y la luz que encandiló perfiles de mi tiempo.
    Y tus caricias,
    a las que mi piel no se desacostumbra.

    Huele a distancia esta calle,
    a sal que herrumbra recuerdos,
    a adioses imprevistos,
    a estaciones invertidas,
    a besos interrumpidos,
    a vuelos de golondrinas,
    a asfixias de identidades,
    a desnudez de pasados.
    A exilio.
    Y aún y siempre
    y una vez y otra
    y nunca demasiado,
    sueño que braceo en esa calle de agua,
    que atravieso su horizontalidad
    sin vela, sin timón,
    hacia el sur,
    hacia ti,
    hacia esa lejana orilla
    de la que me deshabitaron.


    EN OTRO LUGAR, EN OTRO TIEMPO

    Casi sin darme cuenta envejecimos juntos;
    los abriles,
    el gemido que acunaba la distancia
    el pertinaz mordisco de lo ausente
    y el camino que retuvo, invertida ,
    mi sombra entre los álamos.
    Y aquel olor a lluvia de otras lluvias
    y el columpio en el patio
    y el ceibo y el naranjo
    mis trenzas y tus besos
    y los vientos del sur y mi inocencia;
    el boceto inacabado del regreso
    y las hilachas de mi cuerpo,
    sin darme apenas cuenta,
    ya se han arrinconado en el pasado.
    Allí,
    donde encanece este destierro
    y las estaciones extrañan su destiempo.
    Allí envejecimos.

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