ALGA Revista de Literatura
nº70 - otoño 2013




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
    • Niña saharaui
      de Marcello Scotti

    Sumario

    Poesía

    PRINCESA INCA

    PRINCESA INCA (Cristina Martin) (Barcelona, 1979). Iba para psicóloga y acabé de jardinera y colaboradora en el medio radiofónico. Iba para viajera pero estoy anclada en esta Barcelona enloquecida. Me apasiona pintar y escribir poemas que se lleven mis entrañas. Me apasionan Pizarnik, León Felipe, Lorca y Vallejo, Pablo de Rokha, Allen Ginsberg, Silvia Plath... He publicado los fanzines La cosa en sí y Haloperidol. Participo en el colectivo poético Haloperidol poesía y la Asociación cultural Radio Nikosía. He publicado los libros Voces que hablan desde la locura (2007), La mujer-precipicio (2011), traducido al francés; La femme-precipice y Crujido (2013).

    I

    /Ojalá que la muerte no cabalgue mis ojos y no vengan tiritando en mi saliva los hijos que no tuve, que los que hieren se queden sin pulmones y sin camino, que se les vea morir el alma en el precipicio, que mi genocidio de amores ahogue mi sombra, para no llorar enganchada al suicidio de mi noche, de mis dientes, de mis venas azuladas de conocer el infinito y el infierno que galopa sobre mis sueños de vidrio... Ojalá diferencie alguna vez la sombra extrema lejos de mi vida de agua y lloviznas....Ojalá/

    II

    /Amaneció la noche y tus ojos habían sido el agua y la muerte,
    yo deshojaba mi alma y el cristal,
    el miedo se reflejaba en mi cuerpo
    (temblor que se desboca) y, mi llorar,
    era un veneno intermitente donde las horas gemían en mi pecho vacío...

    Desde la sangre
    escribía una y otra vez tu nombre/

    III

    /Te has ido y yo tiemblo, las oscuridades nombran mi cuerpo y hay un vendaval de viento inaudito... Odio las noches en las que tu piel huye de mi muerte y no aprecio la estructura de tu silencio ni el hueco de tu vientre encarnecido...
    Te has ido allí donde tus ojos se asemejan a una libertad desatada, allí donde yo no puedo sujetar tus sueños
    donde no llega
    mi lágrima
    a frenar el universo/

    IV

    /Cuando un miedo golpeó el horizonte,
    las palomas huyeron, huyeron los animales y las sombras,
    quedó el alma desnuda y temblorosa
    sin saber donde apoyar sus ojos grises y llorados,

    un suave aire olvidó encaminarme hacia la nada
    y la niña que soy escupió sobre el espejo
    y la niña que fui escapó hacia un precipicio
    lleno de cristales y poemas para el suicida/


    página siguiente