ALGA Revista de Literatura
nº71 - primavera 2014




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
    • Cases Transparents, Diürn, Gran Cercle i Lluna Negra. 2012
      de Jordi Traperho

    Sumario

    Poesía

    JOSÉ LUIS REINA PALAZÓN

    JOSÉ LUIS REINA PALAZÓN, (Puebla de Cazalla - Sevilla, España, 1941). Estudios de Filología Clásica en Sevilla y Salamanca y de Filología Moderna y Filosofía en Frankfurt. Profesor Lector de Lengua y Literatura Española en la Facultad de Pedagogía y Economía de la Fachhochschule - Frankfurt am Main. Libros de POESÍA PROPIA: Exotarium I: La soledad del día, (Sevilla) y Exotarium II: Cuerpo Inseguro, (Palma de Mallorca-Madrid), traducidos al francés, al italiano, al alemán, al rumano y al macedonio. Poemas en revistas rusas, italianas, holandesas, alemanas, israelíes, griegas, norte y sudamericanas etc. TRADUCTOR de numerosas obras del ALEMÁN, entre las que destacamos la obra completa de Georg Trakl o Paul Celan entre otros y otras muchas. Del RUSO: Antologías de 100 poemas de Anna AJMÁTOVA y de Marina TSVIETÁIEVA, y el libro Mi hermana la vida de Borís PASTERNAK. Del ITALIANO: Cámara Oscura y La alegría y el duelo: dos libros de Paolo RUFFILLI, entre otros. Del FRANCÉS: Antologías de MALLARMÉ, COCTEAU, MAX JACOB y RIMBAUD. Del INGLÉS: Poemas de M. HAMBURGER, S. BECKETT, T. GALLAGHER etc. Del HOLANDÉS: El árbol de las mariposas de ANTON VAN WILDERODE, El rompiente del día de HANNY ROUWELER, entre otras obras. Del PORTUGUÉS, POEMAS DE FIAMA HASSE PAÍS BRANDAO.

    YO NO PODRÉ QUEJARME

    Yo no podré quejarme,
    si no encontré lo que buscaba.

    FGL. Poeta en Nueva York

    Sé, que la vida es ausencia
    de algo que dice siempre
    su verdad equivocada. Nadie
    escribe las líneas de tu mano,
    nadie las sabe entonces y es el azar
    quien juega a tus caídas y en tus sueños.
    Poco dirá tu amor. Si acaso el signo breve
    de un ciego despertar, a la aurora, al silencio.
    Claros sin duda son los tambores del alba,
    repetida la historia de su olvido,
    ausencia, ausencia, en los pozos del alma
    y en el repique breve del sol o sentimiento.


    Aire es lo que has de ver, lo que ya otros han visto,
    aire, aire, raíces en la médula del aire,
    aire que embarca al cielo el corazón cansado,
    aire que olvida terso despedazados niños,
    aire que se enloquece en la amistad huida,
    aire que ejecuta siniestro hombre y palabra,
    aire que vuelca ausencia sobre gritos perdidos,
    aire que vuelve siempre y te corrompe.


    Nunca tropezarás con la eternidad, la dura eternidad fija,
    es la floja realidad que todos los días viene a vivirte con su pobre verdad,
    la ficción de sus calles por donde pasan sombras de aire
    vestidas con corbatas de acero y zapatos de arcilla,
    ésa que no corresponde a ninguna ilusión y se repite
    empedernida en catálogos y terror,
    en ella eres ausente. Vaciada el alma,
    repites sin cesar el olvido inclemente de tu sueño y ni siquiera sientes
    algún latido raro que te recuerde que has tenido una verdad,
    Aunque fuera equivocada. Y es que ni te recuerdas. Pura ausencia.
    Al menos ya lo sabes.
    Yo no podré quejarme, lo sé,
    y ahora comprendo.
    ¿Amor? ¿¡Amor visible!?

    LOST IN TRANSLATION

    I

    Allí, donde cantan auroras
    en los bolsillos hilvanados de los ejecutivos,
    donde toda luz es signo prometido,
    y todo amor caído inexacta ilusión,
    en los bulevares sin olor ni silencio,
    entre los cuerpos de plástico sin pena,
    en los insomnios fluorescentes,
    en la patita rota de la paloma soledad,
    allí canta también la nieve del alma,
    un cristal siempre roto a la verdad,
    una ficción de nieve.

    Los restos, siempre los restos,
    su deletreo callado
    su mínima verdad
    el esplendor que escribe
    un corazón de entonces.
    Manos, signos, manos,
    signos, signos, otra verdad,
    vieja, nueva verdad,
    nunca verdad, nunca
    nada, nada, nada,
    resplandece.

    II

    Y así el amanecer. Un despejar
    la fiebre, la secreta locura, el candor,
    los huecos trasladados de la nieve.
    Alma. Labios que anuncia el alma,
    signos que son de amor, mano
    que vive alzada por un saber o ser
    del sentimiento, sí, del sentimiento,
    sentimiento del tiempo, revelación,
    eso no más, tiempo entregado,
    traslado de figuras en la nieve.

    III

    Tiempo. Tiempo. Y tú te irás.
    Algo llevas de mí. Ese silencio
    no roto aún. El resto de la pasión
    que envuelve sin cesar, por la distancia,
    por el secreto de cada muda expresión,
    por cada gesto que no se pierde en nieve.
    Sólo impulsa el cristal, el fuego humano,
    que comunica en ciernes como un ave rapaz
    que esperara en el cielo para arrasar,
    pero su ojo nada puede ante el asfalto del silencio.
    La paciencia es su fin. Ella hila la sombra
    de esa espera que reluce más tarde como un dios,
    allí donde lloran los ejecutivos su decadencia letal,
    donde el color del whisky es la flor del deseo,
    donde el aire es ausencia y la ausencia verdad,
    donde el gesto se acaba entre espasmo y realidad,
    donde muere la muerte de su falta de azar,
    allí donde los cuerpos viven sin cuerpos,
    donde la estupidez vital disuelve el alma.
    Sí, allí, donde destellan tu amor
    y mi silencio, perdidos
    en el vidente laberinto de la soledad,
    entrañados entre signos
    de cristal y pasión,
    transparente presencia,
    como si hubiéramos entrado juntos
    en la escritura, sí: lost in translation.


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