ALGA Revista de Literatura
nº71 - primavera 2014




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
    • Cases Transparents, Diürn, Gran Cercle i Lluna Negra. 2012
      de Jordi Traperho

    Sumario

    Poesía

    GOYA GUTIÉRREZ

    Es miembro del Grupo de Poesía ALGA y dirige la revista ALGA desde 2003.
    Ver http://goya-gutierrez-lanero.com/

    DE NUESTRO CON-VIVIR

    I

    Si una estrella bajara, y anidara en tu pecho.
    Si pudiera esa estrella, con las alas inmensas
    del ángel de la infancia, ser tu capa.
    Si supiera decirte la prenda precisa que tomar.
    Si pudiera advertirnos sobre aquella que vamos
    al principio tejiendo con ímpetu febril,
    quizás muy torpemente,
    como el niño obstinado que no cesa de arder
    hasta absorber el más enorme dulce :
    la redondez del mundo.

    II

    Si esa estrella, en el cuévano de tus ojos tuviera
    la fecunda mirada de la imparcialidad,
    verías que mis ruinas y mis deconstrucciones
    tuvieron manos firmes, propósitos sinceros,
    trazos fuera del plano, por una inclinación
    que sería el soñar, fuera ya del ensueño.

    III

    Si a esa estrella, talismán, escultura del aire,
    quisieras acogerla antes de que escapara,
    urdiríamos juntas intuitivas hebras,
    con las cuales tejer lo imprevisible
    tapizando los ojos de un piélago de luz,
    más allá del insomne nubarrón de discordia,
    más allá de los chuzos de lluvia
    que alimentan la furia sedienta de las gárgolas.

    IV

    Si a través de esa estrella, centelleo en el cuenco
    celeste de la sombra,
    una vieja campana bandeara hacia el alba,
    hasta hacer emerger el prodigio trenzado,
    de pétalos y notas y palabras...
    Rogaría a la mano
    que enhebró filigranas de ebriedad vegetal
    a esforzadas columnas,
    que también sostuvieran el invisible
    bosque de crucería
    de nuestra catedral de un tiempo
    sin techumbres ni bóvedas.

    V

    Si esa estrella hecha nuestra, al irradiar su abrazo,
    de brillantes, de ámbar, de rubís y amatistas,
    zurciera con su aguja de oro
    las grietas y desgarros del parto que regresa,
    una barca que lleva al primer manantial
    nos reamamantaría erigiendo
    pechos como pilares, bajo el puente de plata,
    que sostiene los pies resquebrajados,
    que habiendo caminado, acuden al amparo
    de nuestro con-vivir



    RETORNO

    I

    Los barcos de la oportunidad hace tiempo que partieron
    llevándose con ellos el pulso de las horas tras la brújula errada
    y su sudor inútil grabado en nuestras manos.
    Cómo elevar ahora los puentes de los diques sin provocar la fuga
    de los que se quedaron
    pensando que enraizados estaban en esta tierra acuosa.
    Y cómo asegurarse que aquellos contrafuertes que fuimos erigiendo
    en nuestro viaje interno
    impedirán que el agua saloscura de nuevo nos invada
    y regresen los mástiles con la bandera izada de los malos presagios.

    II

    Mas en este rincón del gran océano, de esta tierra emergente,
    traída de pasadas regiones del recuerdo, pero al fin integrada
    en el mar del presente
    nada podrá impedirnos la siembra del pan y del gladiolo,
    nadie podrá decirnos que no los cultivamos con amor,
    y aunque en ese mercado del olvido no se admita excedente
    este lo entregaremos al pico y a las alas de las aves audaces
    que saben trasportarlo
    hacia el cálido vientre de ese silencio pródigo del múltiple color,
    sin hacer distinción
    de la tierra extraída hecha barro, hecha nido, hecha progenie,
    hecha retorno.


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