ALGA Revista de Literatura
nº76 - otoño 2016




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Ocell Papallona
      de Rosa Mirambell

    Sumario

    Poesía

    GOYA GUTIÉRREZ

    Es miembro del Grupo de Poesía ALGA y dirige la revista ALGA desde 2003.
    Ver http://goya-gutierrez-lanero.com/

    Belleza, líbrala de la ira y del odio, señálale el camino de las calles estrechas,
    tortuosas, de puertas transparentes y engañosas, que no tienen salida,
    enséñale las manos que no hieren, las que mezclan con otras las esferas que tejen,
    como ella las tejía en el manto de las constelaciones de su falda en las horas del día,
    y en la noche alguien las descosía propagando un reguero de chispas e hilos negros.

    Belleza, ablanda el corazón, los ojos de los ciegos que mirando no ven esa escalera
    que sube a tu buhardilla, en donde guardas las venas de la luz y sus crepúsculos,
    esos que brotan, que se ciernen azulados, violetas sobre el preludio de una música
    de rojizos tejados, mar que se alza, espigas las agujas, torres de catedrales y de iglesias.

    Belleza, no dejes que al amigo y a la amiga del alma su rostro y su cuerpo les resulte
    invisible, que extiendan sobre su espíritu las sábanas de la tediosa indiferencia,
    que se convierta en hiel la dulzura de todas las colmenas que juntos cimentaron.

    Belleza, dale la serenidad de los dorados trigos, el canto matinal de los pájaros,
    no pongas en sus ojos espejismos, prejuicios que perturben la suavidad perfilada de tus dunas.
    Déjala entrar en los confines de tus colores, en el dédalo de la gruta de tus palabras.

    Belleza, ofrécele la miel de tus entrañas con que sanar al animal herido de sus miedos,
    libérala del olvido de sí misma.

    Y a pesar de la niebla que ha velado los ojos, que ha apagado los labios,
    se oyen temblar en la otra orilla las notas de un violín puliendo el aire,
    llenando el fondo hueco de mí misma, abriéndome los párpados,
    diciéndome los soles y los cauces que esperan palpitando entre tus manos,
    y yo me ofrezco sin volver la cabeza, la traspaso, riego los verdes frutos cargados de promesas,
    aguardo a mi vendimia, me exprimiré, fermentaré en tu cuerpo, seremos
    la placidez del vino en el invierno, nos beberéis dichosos, habiendo nosotros ya bebido
    una lluvia muy clara que lave de su sombra a las cenizas.



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