ALGA Revista de Literatura
nº76 - otoño 2016




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Ocell Papallona
      de Rosa Mirambell

    Sumario

    Poesía

    DYLAN THOMAS

    DYLAN THOMAS. Poeta galés nacido en Swansea, en octubre de 1914. Muere en Nueva York, en noviembre de 1953. Su primera colección poética "Dieciocho poemas", data de 1934. Siguieron luego, "Veinticinco poemas" en 1936, y "Mapa de amor" en 1939. Después de la Segunda Guerra mundial se dio a conocer como brillante poeta y dramaturgo, mientras ocupaba una plaza en la BBC de Londres. A partir de 1950 realizó varias giras de recitales poéticos por los Estados Unidos. "Muertes y entradas" en 1946, "En el sueño campestre" en 1951 y "Bajo el bosque lácteo", publicada después de su muerte, constituyen la parte más importante de su obra.

    TRADUCCIÓN Y VERSIÓN DE JOSÉ ÁNGEL VALENTE

    Y NO TENDRÁ DOMINIO LA MUERTE

    Y no tendrá dominio la muerte.
    Los desnudos muertos se confundirán
    con el hombre del viento y la luna del Oeste;
    ya roídos sus huesos y desaparecidos,
    aún tendrán estrellas en sus manos y a sus pies;
    aunque enloquezcan cuerdos serán,
    aunque se hundan en el mar volverán a subir;
    aunque se pierdan los amantes no se perderá el amor;
    y no tendrá dominio la muerte.

    Y no tendrá dominio la muerte.
    Largamente, bajo los remolinos del mar
    yacerán, pero no morirán con pavor;
    torcidos en el potro, los tendones rasgados,
    atados a la rueda, no se romperán;
    en sus manos la fe se partirá en dos,
    y el unicornio del mal los traspasará;
    hendidas sus entrañas, no se quebrarán,
    y no tendrá dominio la muerte.

    Y no tendrá dominio la muerte.
    Ya nunca en sus oídos gritarán las gaviotas,
    ni el rompiente clamor de las olas;
    donde una flor se abrió, nunca más una flor
    alzará su cabeza al soplo de la lluvia;
    aunque locos y muertos como clavos, martillos
    serán: en las flores surgirán sus cabezas,
    abiertas en la luz hasta que el sol se caiga;
    y no tendrá dominio la muerte.

    De Cuaderno de versiones,
    de José Ángel Valente,
    Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2002


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