ALGA Revista de Literatura
nº77 - primavera 2017




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      California VIII
      de Sabrina Guitart

    Sumario

    Poesía

    INMA ARRABAL

    INMA ARRABAL. Jerez de la Frontera (Cádiz). Estudió Biología y cuatro cursos de técnica literaria en Barcelona, ciudad donde reside. Socia del Ateneo Barcelonés y ACEC (Asociación de escritores de Cataluña). Forma parte del grupo poético: El laberinto de Ariadna. Ha coordinado tertulias poéticas, colaborado en revistas y en el programa "Hijos de la luna" de Radio Unión Cataluña. Algunos de sus poemas han sido traducidos al catalán, italiano y portugués. Ha ganado diversos premios y certámenes y tiene editados: Luna de cristal (1996), Sura (2001), Por matar tiempo (2003), Amayamar (2004), Los que no volvimos (2006), Espíritus líquidos (2007), La Poesía es una enfermedad cardiovascular (2009), Cruzar el umbral (2011), Una mirada al absurdo (2013), Tijeras oxidadas (2014), El corazón es solo un pájaro que llama (2016) y algunos de sus relatos forman parte de antologías.

    El camino

         Quebradizo es el camino imaginado. Y he bailado tanto sobre la cuerda floja de este mundo de cristal opaco, que ya no creo ni en cuentos de hadas ni en finales felices.
         Tropiezo con una piedra. Y caigo. Y me levanto.
         Solo por no asfixiarme con el polvo del tiempo, ajeno a mí, pero cercano y que me ahoga, amo la tormenta y la calma que viene detrás. Me inspiran sentimientos que calientan mi vida. Y aunque estoy situada en el vértice de un laberinto pintado de ocre, sigo sin aceptar tantos y tantos desvaríos que deberían pertenecer, si acaso, a otra humanidad y no a la nuestra.
         Sé que simplemente soy un ser humano más intentando resistir y soportar los inclementes azotes con los que la vida, muchas veces, nos castiga.
         Una vez más, tropiezo y caigo. Caigo y me levanto. ¿Hasta cuándo?

    El aliento

         Veo a la tormenta arrastrar los destinos hacia el anochecer del horizonte. Suenan a lo lejos las sirenas de las ambulancias y busco una razón para las explosiones de las bombas entre las venas sangrantes de las calles vacías, ya sin seres humanos: todos huyeron para seguir viviendo, aún sin saber hacia dónde encaminar sus pasos.
         Busco esa razón y me desgarro en hogueras y estertores. Busco esa razón; y un sollozo, de no se sabe quién, encuentra cadáveres de hombres, mujeres y niños, en el suelo tapizado de hojas resecas y muertas. Los pliegues de la guerra alzan un sable que cae en mil gemidos.
         La muerte, azul y roja, está ahí. No perdona.
         Busco una sola razón para esta sinrazón y me atraganto en hiel. Sé que ya, para siempre, tendré el sabor de sus alientos expirando en mi boca.




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