ALGA Revista de Literatura
nº77 - primavera 2017




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      California VIII
      de Sabrina Guitart

    Sumario

    Poesía

    IGNACIO GAMEN

    Es miembro del Grupo de Poesía ALGA. Ver: www.castelldefels.org/alga/

    Corpus Christi en Ávila

    El 1 de julio de aquel año, amanecimos en Ávila dispuestos a desgastar el empedrado de sus calles y empaparnos de aire sano y medieval. Tras el desayuno comenzamos la peregrinación: hacía fresco en las calles, la gente pasaba con panes bajo el brazo, había un delicioso aroma de tahona y, al cabo de una hora, empezó el desfile de familias endomingadas, niños de primera comunión, velas en las manos, y un solemne y alegre picar de campanas. Pregunté a un lugareño qué sucedía y con la misma cara extrañada con la que mirábamos en nuestra niñez a los escasos extranjeros que nos visitaban y que por definición eran protestantes, es decir, curiosos herejes sin maldad, con esa extrañeza, pues, me dijo: "Es el Corpus. Y vamos a la procesión". Él nos explicó el recorrido del desfile religioso y nosotros seguimos nuestro periplo particular sabiendo que en cualquier encrucijada nos toparíamos con ellos. Y así fue, y cuando fue, cumplí con el deber respetuoso de ver, callar y pensar sigilosamente…

    Procesión

    Corpus Christi, incienso, cera,
    reflejos de plata y oro;
    traje oscuro, ceño serio,
    en dos filas los devotos,
    y un hervor de mariposas
    sembrando el aire de pétalos
    al paso de la custodia.

    En un templete de plata,
    lustrosa corte de clérigos
    exhibe la Hostia Sagrada
    oculta en vanos destellos.
    Pasa y todos se santiguan;
    con rostro impávido, tú
    observas, callas, meditas.

    Obispo en traje de gala,
    canónigos arrogantes,
    autoridades sumisas,
    lacayos de maza y sable.
    Pasa la banda y la plebe
    rompe filas. Como toro
    de Guisando permaneces.

    Sólo la voz de la amada,
    el sol que cae de justicia,
    y el tufo de carne asada
    te hacen volver a la vida.
    Recorréis las callejuelas
    y en el portal de un mesón
    se pierden vuestras siluetas.

    Cuando escribía estos versos meses más tarde y recordaba mi actitud "seria y respetuosa" mirando, callando y pensando mientras discurría el cortejo religioso ante mí, me vinieron a la memoria aquellos versos de D. Antonio: Y en todas partes he visto / caravanas de tristeza, / soberbios y melancólicos / borrachos de sombra negra / y pedantones al paño / que miran, callan y piensan / que saben porque no beben / el vino de las tabernas. Mala gente que camina / y va apestando la tierra.

    Y una pregunta retórica, cual temblor inquisitorial, sacudió las cuerdas de mi lira ética:

    ¿Tendrá razón don Antonio?
    ¿Por no humillar la cabeza
    seré un pedantón al paño
    que va apestando la tierra?


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