ALGA Revista de Literatura
nº77 bis - otoño 2017




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Letras
      de Dante Bertini

    Sumario

    Páginas centrales

    TALLER DE LITERATURA


    Antología de poetas italianos de los siglos XX y XXI
    traducidos al castellano y catalán

    Traducciones del italiano: Carlos Vitale, Rodolfo del Hoyo y Eduardo Margaretto

    Introducción por Ida Di Ianni

    Poemas de:

    Sibilla Aleramo

    Umberto Saba

    Dino Campana

    Giuseppe Ungaretti

    Eugenio Montale

     

    Salvatore Quasimodo

    Sandro Penna

    Cesare Pavese

    Antonia Pozzi

    Margherita Guidacci

     

    Pier Paolo Pasolini

    Maria Luisa Spaziani

    Cristina Campo

    Gerardo Vacana

    Alda Merini

     

    Giuseppe Napolitano

    Amerigo Iannacone

    Maria Teresa Liuzzo



    Cesare Pavese

    (Traducción del italiano: Eduardo Margaretto)

    CESARE PAVESE (Santo Stefano Belbo, 1908 - Turín, 1950) Poeta, escritor, editor y traductor, se implicó en la lucha antifascista hasta el punto de llegar a ser desterrado por Mussolini. En su faceta de ensayista, editor y traductor tuvo una enorme influencia en la difusión de la literatura americana del siglo XX (Melville, Anderson, Lewis, Faulckner, Dos Passos, Fante, etc.). Su convicción de que las palabras ya no tenían sentido y que se necesitaban actos, le llevó a suicidarse en un hotel de Turín.

    VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS

    Vendrá la muerte y tendrá tus ojos -
    esta muerte que nos acompaña
    desde la mañana hasta la noche, insomne,
    sorda, como un viejo remordimiento
    o un vicio absurdo. Tus ojos
    serán una palabra vana,
    un grito acallado, un silencio.
    Así los ves cada mañana
    cuando te inclinas sola
    ante el espejo. Oh querida esperanza,
    ese día sabremos también nosotros
    que eres la vida y eres la nada.

    Para todos la muerte tiene una mirada.
    Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
    Será como dejar un vicio,
    como ver en el espejo
    resurgir un rostro muerto,
    como escuchar un labio cerrado
    Descenderemos mudos al abismo.

    VERRÀ LA MORTE E AVRÀ I TUOI OCCHI

    Verrà la norte e avrà i tuoi occhi -
    questa notte che ci accompagna
    dal mattino alla sera, insonne,
    sorda, come un vecchio rimorso
    o un vizio assurdo. I tuoi occhi
    saranno una vana parola,
    un grido taciuto, un silenzio.
    Cosí li vedi ogni mattina
    quando su te sola ti pieghi
    nello specchio. O cara speranza,
    quel giorno sapremo anche noi
    che sei la vita e sei il nulla.

    Per tutti la morte ha uno sguardo.
    Verrà la morte e avrà i tuoi occhi.
    Sarà come smettere un vizio,
    come vedere nello specchio
    riemergere un viso morto,
    come ascoltare un labbro chiuso.
    Scenderemo nel gorgo muti.

    NOCTURNO

    La colina es nocturna, en el cielo claro.
    Encuadrada ahí tu cabeza, apenas se mueve
    y acompaña a ese cielo. Eres como una nube
    entrevista entre las ramas. En tus ojos sonríe
    la extrañeza de un cielo que no es el tuyo.

    La colina de tierra y de hojas encierra
    con la masa negra tu vivo mirar,
    tu boca muestra la arruga de una dulce cavidad
    entre las costas lejanas. Pareces jugar
    en la gran colina y bajo la claridad del cielo:
    para gustarme repites el fondo antiguo
    y lo devuelves más puro.

    Pero vives en otra parte.
    Tu tierna sangre se hizo en otro lugar.
    Las palabras que dices no encuentran respuesta
    en la áspera tristeza de este cielo.
    No eres más que una nube dulcísima, blanca
    enredada una noche entre las ramas antiguas.

    NOTTURNO

    La collina è notturna, nel cielo chiaro.
    Vi si inquadra il tuo capo, che muove appena
    e accompagna quel cielo. Sei come una nube
    intravista tra i rami. Ti ride negli occhi
    la stranezza di un cielo che non è il tuo.

    La collina di terra e di foglie chiude
    con la massa nera il tuo vivo guardare,
    la tua bocca ha la piega di un dolce incavo
    tra le coste lontane. Sembri giocare
    alla grande collina e al chiarore del cielo:
    per piacermi ripeti lo sfondo antico
    e lo rendi piú puro.

    Ma vivi altrove.
    Il tuo tenero sangue si è fatto altrove.
    Le parole che dici non hanno riscontro
    con la scabra tristezza di questo cielo.
    Tu non sei che una nube dolcissima, bianca
    impigliata una notte fra i rami antichi.