ALGA Revista de Literatura
nº79 - otoño 2018




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Foto de la Galería Naturaleza
      de Juan González Diz

    Sumario

    Poesía

    ELISABETH ARANDA

    Es miembro del Grupo de Poesía ALGA. Ver: www.castelldefels.org

    Poema 1

    Y cuando creías que te pinchaban la carne…

    que el punzón atravesaba la piel gorda y profunda…
    que dolía ese agujero herido…
    y que el metal frío era origen del gemido…

    Causa temida.

    Cuando creías que sin sangre no hay herida…

    que podría la razón ganarle a la locura…
    que era posible el rosa y la cordura…

    Tesón y burla.

    Cuando creías creer y no creías porque el engaño escupe
    del lado por el que se escurren los lamentos del pequeño ser
    escondido en la ranura que cosió el hilo infame que zurció su vida.

    Cuando te confundió el pánico y arrasaste con él
    a trote y moche,
    sin remedio ni vergüenza.

    Cuando arrojaste por alguna borda a un mar sin fondo
    el pedazo de ánima que nos mantuvo tanto tiempo a flote…

    Entonces inscribiste la ruina letal de un soplo último,
    el estertor definitivo que clamó al cielo tu derrota.

    Así viviste
    como no se puede vivir sin morir en el intento.

    Poema 2

    Sabía que era un grano,
    Aún de carne,
    En la inmensidad del vértigo que da asomarse con cabeza al firmamento.
    Poca cosa,
    Una mota.

    Creía en la importancia de ser más que un intento de existencia.

    Cada vez que esculpía una palabra,
    Renegaba del marrón o la saliva.

    Cuando gritaba con los brazos
    Os pedía compañía.

    Siempre estabas a mi lado
    Con la oreja pegada a ese silencio.
    Apenas un instante,
    Agradecido.

    Fragancia seca, café en el cuarto.

    Tuviste la gracia de haber podido conseguirlo,
    Mirlo blanco,
    Que cantara una canción que oyeran los amigos,
    De gozo,
    De presencia necesaria que refrendara
    Que esa mota comenzó de carne
    Y mereció un destino.

    ¡He dicho grano, no cápsula!
    Corsé de un tiempo que no me incluye.
    Plástico infame que envenena al pez que fuimos,
    El que nadó hasta aquí para acercarnos el agua salada
    Que un día abandonamos por un trozo de polvo,
    Del polvo que arrastran los pies al caminar.


    ENRIC VELO

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