
ATARDECE EN SAN LORENZO
NOCHE DE LLUVIA
3.- ¿POR QUÉ? ALGA nº66
UN BARCO VARADO MUJER DORMIDA ALGA nº65
NOCHE DE LLUVIA EL OLVIDO ALGA nº64
BALADA NOCTURNA EL FARO AZUL ALGA nº63
HIERROS CANDENTES ALGA nº62
LUNES OSCURO ALGA nº62
ATARDECE EN SAN LORENZO ALGA nº61
EL RELOJ DE PARED ALGA nº61
LA PASIÓN SICHUAN ALGA nº60
MANOS DE LUZ ALGA nº59
LA CASA DESHABITADA ALGA nº59
TAGORE ALGA nº58
ELODIE ALGA nº58
CANCIÓN DE CUNA ALGA nº57
TIZIANO ALGA nº57
DONDE LA NOCHE ABREVA PIEL OLVIDADA ALGA nº56
EL PARQUE ALGA nº55
LA TIERRA DE NAGUSH ALGA nº54
POEMAS PARA YOLANDA ALGA nº53
EN MIS SUEÑOS ALGA nº52
EL BUQUE FANTASMA ALGA nº52
EL TIEMPO LLEVA SU PASO ALGA nº51
ME LLAMASTE ALGA nº51
HOMBRE ASOMADO AL BALCÓN ALGA nº50
BARRIO BESOS ALGA nº50
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Gerardo Guaza González nació en Barcelona en 1961, en 1968 se trasladó a Castelldefels, donde reside desde entonces. Es Diplomado en Profesorado de EGB por la Universidad de Barcelona, pero la profesión que ejerce es la de asesor laboral y fiscal. Ingresó en el Grupo Alga en el año 1985 y colabora asiduamente desde esa fecha.
Tiene una antología poética publicada en 2007 que recoge sus poemas de 1985 a 2007 titulada La siembra de Selene. Su segundo libro, De Adobe y Espuma (2011), incluye tres partes: Poemas, Haikus y Microrrelatos. Colabora como columnista cultural en el periódico local La Voz de Castelldefels desde 2004.
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UN BARCO VARADO
Una joven hermosa
se lame la rodilla
y me mira con ojos perfumados...
Atrás queda el cincel del sufrimiento
esculpiendo en los cuerpos devastados
las formas indelebles del dolor.
Atrás queda el llanto oscuro,
el grito desesperado,
el obstinado silencio,
el aliento desbocado.
Atrás queda mi origen
en un extraño lecho
como un barco varado
que reposa intranquilo
por las olas que azotan
su costado indefenso.
MUJER DORMIDA
Se esparcen sus cabellos en la almohada
como la lluvia escribe
arroyos en la nieve.
Sus labios entreabiertos
pronuncian en silencio
oráculos del sueño
a un amante invisible.
Se debaten sus senos
como olas que arriban a la playa
al compás de las brisas de su pecho.
Luego la ropa oculta
sus caderas de ánfora
que guardan cautelosas
su sexo encarcelado
entre las piernas:
columnas derrotadas
que rematan las basas de alabastro
de sus pies menudos.
Revista Alga, nº 65
Castelldefels, primavera 2011
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