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Libro: La Playa de Castelldefels

"Cuando se escribe sobre las playas es frecuente que la idea central sobre la cual se desarrollará la introducción sea el equilibrio. Las playas realmente representan el equilibrio. Son un ejemplo y una metáfora del equilibrio.

Hay un equilibrio de carácter geológico: si una playa existe es porque el balance sedimentario, el saldo final entre la arena que llega y la que marcha, es, cuando menos, cero. Tanto entra, tanto sale. No se trata d'un equilibrio fácil, como lo demuestran los fenómenos de regresión que sufren numerosas playas de nuestro entorno.

Pasa que las playas son fruto de la acción de fenómenos opuestos, la erosión y la sedimentación, que a su vez son el resultado de la acción de las fuerzas que actúan sobre la arena que las forma. Cuando se dan las condiciones adecuadas, la arena se acumula en la costa y nacen las playas. Si las condiciones se modifican, el equilibrio se desplaza y casi siempre la consecuencia es que la arena se va y la playa desaparece.

El mismo perfil de la playa también es un reflejo del equilibrio que se esconde en una gran parte de los fenómenos naturales. Las playas no son extensiones homogéneas de arena. Su superficie está lejos de ser plana y uniforme: presentan un perfil característico con relieves y pendientes diversos, que reflejan su origen, su evolución y, a veces, finas y todo su estado de salud.

Sobre el equilibrio geológico se desarrolla otro equilibrio, en este caso biológico. Las playas son el espacio donde se desarrollan unas interesantes comunidades formadas por seres vivos altamente especializadas. Fuera del agua, sobre las dunas y arenales costeros, una vegetación muy particular se aferra con fuerza a la vida y nos enseña que es posible sobrevivir y prosperar incluso en ambientes que parecen poco propicios para la vida de las plantas. Si nos fijamos con detalle en estas plantas, podremos apreciar parte de sus mecanismos de adaptación, en forma de colores claros, pelos reflectores, hojas carnosas que actúan como reserva de agua, tallos a ras de tierra que se mantienen siempre sobre la arena y largas raíces, capaces de extraer del suelo hasta la última gota de agua disponible.

Unos pocos metros más abajo, a la misma frontera entre el mar y la tierra, bajo la arena mojada, unos sorprendentes animales, el tamaño de los que los hace pasar desapercibidos, desarrollan sus ciclos vitales alimentándose de la migrada materia orgánica que se encuentra allí. Desde nuestra perspectiva se hace difícil concebir una vida así, enterrados a la materia semifluida que constituye la arena mojada, en perpetua oscuridad y continuo movimiento.

Bajo las aguas, las playas sumergidas son el escenario de una espectacular explosión de diversidad. En primera vista, el ojo poco entrenado puede creer que se encuentra enfrente de un desierto, pero es una impresión errónea. Sin el peligro constante de la desecación que amenaza los habitantes, las tierras permanentemente cubiertas por el mar son el hábitat idóneo para un gran número de especies de crustáceos, moluscos y poliquetos. Gran cantidad de peces encuentran aquí un lugar propicio para alimentarse y reproduirse.

Las playas son realmente un lugar donde el equilibrio natural puede verse y tocar. A pesar de ello, hay otro concepto que cada vez nos parece más importante cuando hablamos de las playas. Es el privilegio. Las playas, estamos convencidos, son un privilegio. Ahora la idea pertenece más al territorio humano que al de la naturaleza. A partir de la descripción del medio nace la conciencia de su valor. Las playas son un bien escaso y codiciado. Las playas actualesson un débil testimonio de los inmensos arenales que un día formaron nuestras costas. La presión urbanística eliminó su espacio y las alteraciones humanas del litoral rompieron el equilibrio que las sustentaba. Incluso, un fenómeno de carácter global, el cambio climático que amenaza con ocasionar una subida del nivel del mar, pone en peligro su existencia futura".

La Playa de Castelldefels
por Juan Carlos López, Julian Martínez y Carles Novell
IV Premio Ámbito Sostenible 2005
Castelldefels

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