PREHISTORIA Y EDAD ANTIGUA I
- Cuando éramos nómadas (etapa recolectora, con residencia estacional)
- Sedentarismo y primeros poblados
- La edad de los metales

Imagen
Por Montserrat Sanz Borràs (prehistoria) y Albert López Mullor (edad antigua)

Imagen: Planta y sección de la Cova Fumada. Se
encuentra en el barrio del Poal. Esta
especie de cavidades, muy típicas del
Garraf, se forman en terrenos
permeables. El agua disuelve la roca calcárea y,
con el pas del tiempo, se abren
grietas y cavidades que acaban
llegando a ser cuevas y simas (Fuente: dibujo
de Jordi Borràs, 1974)


BIBLIOGRAFÍA

En nuestro municipio y, en general, en la comarca del Baix Llobregat, se han llevado a cabo poquísimas intervenciones arqueológicas en yacimientos del periodo prehistórico. En muchos casos, las referencias a hallazgos de aquella época provienen de excursionistas y aficionados que, desde finales del siglo XIX, se han interesado en conocer el territorio. Interés reforzado, en parte, por la riqueza del macizo del Garraf en cavidades y simas, que han llevado a los aficionados a su exploración. La mayoría de los materiales recuperados se encuentran sin un contexto estratigráfico claro, hecho que dificulta sacar conclusiones.

En Castelldefels hay numerosas noticias de materiales paleontológicos; en cambio, los únicos restos de cultura material prehistórica son los de la Cova Fumada que, pese a la falta de una intervención científica, es el único yacimiento conocido de aquella época donde pudo haber vida humana. Es preciso esperar que nuevas investigaciones arqueológicas abran perspectivas y ayuden a trazar el panorama de este periodo casi desconocido en Castelldefels y en gran parte de la comarca.

Acabadas de escribir estas líneas, descubrimos (J. Daura y M. Sanz) un yacimiento paleolítico en la cantera de ca n'Aymerich con restos excepcionales de fauna (rinocerontes, ciervos, tortugas, hienas, etc.) para el conocimiento de la paleoecologia del cuaternario antiguo en el macizo del Garraf y en Catalunya.

CUANDO ÉRAMOS NÓMADAS

La aparición del hombre tiene lugar en el cuaternario, si bien las dataciones obtenidas en algunos yacimientos africanos, caracterizados por la presencia de homínidos, son anteriores. Este periodo, que comienza hace 1,8 millones de años y llega a nuestros días, se divide en el pleistoceno (que por orden cronológico se fracciona en inferior, medio y superior), y en el holoceno, periodo actual.

El pleistoceno se caracteriza, a grandes rasgos, por la alternancia de un clima frío, que tuvo el exponente máximo en las glaciaciones de Mindel, Riss y Würm, y por periodos intermedios o interglaciales de clima templado.

En Catalunya, hay restos de primates que se fechan antes del cuaternario. Los más próximas a nuestro municipio de Castelldefels son las localizadas a la cueva Bonica de Gavà, que se encuentra en el Fondo de l'Infern, muy cerca del vertedero del Garraf(1). En esta cavidad había vestigios de cercopitécidos, familia de primates arborícolas, trepadores o andadores, que se caracterizan por tener una alimentación omnívora y por vivir en grupos polígamos. En Castelldefels no se han localizado restes de primates, pero hay numerosos hallazgos de fauna plistocènica, como por ejemplo en la cantera de ca n'Aimeric. En este lugar, a mediados de siglo XX, se recogieron fósiles del pleistoceno medio. Entre los restos hay especies de insectívoros, quirópteros, roedores, carnívoros, perisodáctilos y artiodáctilos. Destacan los fósiles de rinoceronte (Rhinoceros), jabalí (Sus scropha), ciervo (Cervus), pantera (Leo panthera pardus), el oso de las cavernas (Ursus spelaeus) o el gato salvaje (Felis sylvestris)(2). Del pleistoceno superior es la pelvis de un Mammuthus primigenius (mamut) encontrado en un lugar indeterminado del municipio, según la noticia proporcionada por el doctor Jaume Almera a finales del siglo XIX(3). En otros municipios del Baix Llobregat se han hecho hallazgos de estos grandes mamíferos, como los restos de Mammuthus primigenius, de Elephas primigenius y Elephas antiquus en Sant Vicenç dels Horts(4), o bien el colmillo de Elephas antiquus (elefante) encontrado en la bóbila Sales de Viladecans(5). En la cova Fumada hay también ejemplos de fauna pleistocènica.

Durante las épocas glaciales características del cuaternario, buena parte del agua se transformó en hielo. Este proceso, que no afectó directamente a nuestra comarca, tuvo otras consecuencias, como el descenso del nivel del mar. Durante los periodos cálidos y húmedos, los ríos más caudalosos arrastraban materiales geológicos procedentes de la erosión de las orillas del curso alto y medio, y los depositaban en el curso bajo. La sedimentación de estos materiales arrastrados formaba remansos a lo largo del río, llamados terrazas fluviales. La formación de estas terrazas fluviales tuvo diferentes intensidades, de acuerdo con los cambios del nivel del mar. Cuando las glaciaciones provocaban que el mar retrocediese, los ríos tenían que erosionar fuertemente el terreno para llegar al mismo nivel que el mar y formaban las terrazas.

En el Baix Llobregat, durante la glaciación de Mindel, entre 900.000 y 700.000 años antes del presente, se formó la terraza alta del Llobregat, con materiales que transportaba el río procedentes del Pirineo. En el transcurso de la glaciación de Riss, hace entre 200.000 y 120.000 años, se formó la terraza media, con materiales llevados por los numerosos cursos fluviales, fruto de una época lluviosa, procedentes del macizo del Garraf, Collserola y Montserrat. En esta terraza se han encontrado herramientas de piedra hechas por el hombre del paleolítico. 

Por último, durante la glaciación de Würm, hace entre 80.000 y 10.000 años, se formó la terraza baja del Llobregat, donde se han localizado materiales del paleolítico medio, como los de can Canyet (Molins de Rei) y los de Esparreguera. En el macizo del Garraf los únicos hallazgos paleolíticos corresponden a este momento y se tienen que situar en la cova Fumada (ver ampliación de datos)(6, 7, 8, 9 y 10), el lugar de poblamiento más antiguo de Castelldefels.

En el paleolítico, las poblaciones humanas tenían un carácter nómada, atado a una economía de subsistencia, basada en la caza, la pesca y la recolección. Los vestigios descubiertos, correspondientes al paleolítico inferior, se encontraban en las terrazas del río Llobregat, dentro del término de Martorell, o bien a ca n'Albareda y can Sacerdotes (Sant Feliu de Llobregat).

La investigación arqueológica de la cueva formó parte de un plan de investigación del cuaternario, llevado a cabo por el Centro de Búsquedas Paleoecosocials de Girona, durante el invierno de 1984 y la primavera del año siguiente, por la zona del delta del Llobregat y el Barcelonès. Los arqueólogos que visitaron la cavidad, informados del buidatge realizado los años sesenta, examinaron las tierras extraídas y depositadas a los solares de ante la cueva. En estas tierras se encontró industria en cuarzo y cuarcita, que podría corresponder a la industria lítica mosteriana, característica del paleolítico medio, hace entre 90.000 y 40.000/35.000 años. Se acordó que, cuando en este solar se tuviese que construir, se haría una intervención arqueológica para recuperar los materiales que hi restaban. El 1989, cuando se levantaron viviendas en este lugar, se hicieron tres catas (11). Desgraciadamente, pero, los solares ya habían sido rebajados anteriormente. De esta manera, uno de los sondeos evidenció una capa arcillosa y bloques de calcárea procedentes de la cueva Fumada, con unos quince centímetros de potencia. Los otros dos, no dieron ningún resultado positivo y no se hi encontró ningún resto. Así, pues, las tierras que podrían proporcionar información sobre la ocupación prehistórica del lugar desaparecieron, probablemente reutilizadas para la construcción.

En el macizo del Garraf se han documentado tres yacimientos de época mosteriana relacionados entre sí. Se trata de la cueva del Gigante, la cueva del Muscle (Sitges) y Roca Rubí (Sant Pere de Ribes). Los primeros parecen lugares de vivienda, mientras que el de Roca Rubí es un taller de talla de sílex, donde no aparecen huesos de animales. La fauna de la cueva del Gigante y de la vecina cueva del Muscle presenta una variedad ecológica relevante, típica de un clima templado(12). Así, se hi encuentran herbívoros (caballos y ciervos), frecuentes a las planas y animales de bosque. A la cueva Fumada también se encontraron restes de fauna, entre las que hay un fragmento de maxilar y molar de oso (Ursus spelaeus), característico del pleistoceno medio(13).

Por lo que parece, cerca de la cueva Fumada, de la cueva del Gigante y del Muscle se extendían grandes planas donde se podía cazar estos grandes herbívoros, las cuales son cubiertas por el mar. Los cambios del nivel marino a lo largo del tiempo se deben, por una parte, a la formación de glaciares y a su deshielo, ocurridos en los sucesivos periodos fríos y interglaciales, a los que se les ha hecho referencia anteriormente; por otra parte, también pueden ser debidos a los movimientos de las placas tectónicas y, incluso, a aspectos geomorfológicos.

Etapa recolectora, de viviendas estacionales

A caballo entre el paleolítico y el neolítico encontramos los grupos epipaleolíticos (10000-6000 ac), con una economía básicamente recolectora. Las viviendas son estacionales, en refugios, cuevas y abrigos, o bien en campamentos al aire libre, pero siempre cerca de algún curso fluvial. Los grandes animales cazados por los grupos paleolíticos se han desplazado a las estepas próximas a las glaciares, que cada vez se sitúan más al norte. Por ello en la dieta de los grupos epipaleolítics predominan los animales de talla media, como por ejemplo los conejos. Para complementar la alimentación se recolectaban ciruelas, aglans, piñones,... De esta época, pero, aún hay muchos pocos vestigios en la comarca.

La formación del delta, por su parte, ha tenido lugar a lo largo del holoceno Esta época, llamada también posglacial, comienza después de la última glaciación, hace 10.000 años, y continúa hasta a nuestros días. El retroceso de los hielos hasta su actual posición tiene paradas, avances y reculades, lo cual ocasiona que durante esta época haya cinco fases climáticas.


SEDENTARISMO Y PRIMEROS POBLADOS

La Obra de J. Colominas, Prehistoria de Montserrat (1924), dio a conocer la cerámica encuentro a la cueva Grande y a la cueva Fría (Collbató), llamada cardial o montserratina. De esta manera se identificaba la cultura más antigua que, por primera vez, hizo cerámica. En el decurs deesta etapa prehistórica no sólo apareció la técnica del trabajo del barro para hacer-ne recipientes, también ocurrieron cambios tan decisivos como el paso de la economía de subsistencia a la de producción, mediante la domesticación de los animales y la agricultura; la cacería y la pesca quedaron como recursos complementarios. La consecuencia de la implantación de este nuevo sistema económico fue haciendo desaparecer la vida nómada por una de sedentaria.

Bajo el punto de vista de la cultura material, la clase de terrissa registrada en Montserrat por primer golpe, caracterizada por las impresiones de pechinas (Cardium edule) u otros objetos, dio nombre a la primera fase del neolítico antiguo (6000-3500 ac). Los yacimientos con cerámica cardial se localizan en las zonas costeras y prelitorales. La mayoría de hallazgos de esta época son en cuevas, algunas de las cuales podrían haber sido lugares de vivienda, a pesar de que en general se debían de utilizar como recers.

Una segunda fase, llamada epicardial, refleja la expansión de los modos de vida del neolítico en todo el territorio. Esta etapa se caracteriza por una cerámica más sencilla, en que ha desparegut la decoración con motivos cardials.

La tercera y última fase del neolítico antiguo es la postcardial, caracterizada por una regionalización cultural, fruto de los diferentes relieves de Catalunya. La diferenciación se pone de manifiesto en tres grupos, entre los cuales hay la región central, que abasta nuestra comarca. La cerámica de esta zona es decorada con crestas, realizadas al pellizcar la superficie de los recipientes antes de cocerlos y también por franjas de incisiones llamadas peinadas, también hay ornamentaciones a las asas a manera de bigotes. El neolítico postcardial está bien documentado a la cueva de can Sadurní (Begues), donde los hallazgos indican la preferencia del cultivo de la cebada sobre el del trigo, y la cría de cabras sobre la de ovejas y bueyes. En la terraza exterior de la cueva se excavaron sitges destinadas al almacenaje de cebada y espelta que, por su ubicación y grandària, palesen la ocupación estable de la cavidad(14). La minería de Gavà se inicia en esta época, con la fabricación de denes de variscita en forma de almendra(15). En Castelldefels no hay evidencias arqueológicas que fechen de esta época, pero la proximidad de un complejo minero tan importante como el de Gavà, da que pensar que nuestro término también era ocupado y que hi podía haber campos de cultivo o rebaños.

El neolítico medio (3500-2500 ac) es conocido también por la cultura de los sepulcros de fosa, o sea, entierros individuales depositados en una fosa excavada al suelo. La mayoría de los yacimientos que se conocen de esta época es la necrópolis y, a través del ajuar de estos entierros, se deduce un proceso de diferenciación social. En Castelldefels no hay por ahora vestigios de este periodo pero, muy cerca, en el término de Gavà, hay un entierro en sepulcro de fosa dudoso, localizado en los alrededores de can Llong y al lado de la carretera de la Sentiu(16). En cuanto al hábitat, se abandonan las cuevas por las planicies fértiles, donde puede desarrollarse la agricultura. Testimonios de esta actividad son los hallazgos de numerosas hachas para la deforestación de bosques, molinos de grano o dientes de hoz en sílex. La ganadería, por su parte, va tomando cada vez más relevancia y se consolida, junto con la agricultura, la economía de producción. La actividad minera de Can Tintorer (Gavà) (ver recuadro), sin embargo, amplía las perspectivas de esta economía. La cerámica típica de esta época es la llamada de Montboló, mezclada con cerámica epicardial o de sepulcros de fosa. Las ollas cerradas con asas perforadas -para sujetarlas mediante cuerdas-, las vasijas en forma de olla y las vasijas de boca cuadrada son características del neolítico medio.

En el transcurso del neolítico final (2500-2250 ac) se inician nuevas explotaciones agrícolas, documentadas por la tala de bosques, que en el caso del Baix Llobregat mayoritariamente eran encinares. Se cultivan todos estos terrenos ganados al bosque, cosa que se refleja en el hallazgo en los lugares de poblamiento de grandes recipientes cerámicos que se utilizan para almacenar grano.

LA EDAD DE LOS METALES

El calcolítico (2250-1800 ac) se caracteriza por la aparición de la metalurgia del cocer y del oro, así como de la cerámica llamada genéricamente vas campaniforme, el vas de carena alta y la cerámica tipo Veraza. Al sur del Llobregat no hay megalitisme, un fenómeno característico del momento, y, por lo tanto, se deduce una hipotética igualdad social de los entierros colectivos, que en este caso se hacen en cuevas y abrigos. Cuanto a la ornamentación, se hay encontrado denes realizadas sobre esteatita, un mineral de color blanco y verdoso, y de pechinas, que sustituye la variscita, extraída hasta entonces de las minas de Can Tintorer.

La edad del bronce (1800-900 ac) sigue el neolítico final y el calcolític, y es un periodo que se divide en antiguo, medio y final. El clima es frío y seco, progresivamente aumentará la humedad y la temperatura, y será el momento en que los bosques ganarán terreno. La metalurgia del bronce toma relieve, sobre todo a partir del Bronce medio, cuando se comienzan en utilizar moldes bivalvos y se introducen mejoras en el proceso de elaboración del metal. En este periodo perduran formas cerámicas anteriores, pero aparecen nuevos motivos decorativos en relieve, como las trenzas o cordones hechos de la misma terrissa, aplicados a la superficie de las piezas o las vasijas con apéndice de botón.

Durante el periodo del bronce antiguo y medio se tiende a vivir en cuevas, como la cueva Verde de Sitges, en algunas de las cuales, incluso, se hi asocian estructuras débiles al aire libre. Se mantienen la agricultura y la ganadería, igualmente se mantiene el ritual funerario, y los entierros se documentan en cuevas, como can Sadurní y la cueva Cassimanya, las dos situadas al término de Begues.

Durante el bronce final (1200-900 ac), el panorama cambia. Los lugares de vivienda excepcionales son las cuevas (can Figueres, Cassimanya y can Sadurní) y se documentan asentamientos al aire libre, como por ejemplo el Plano del Viento (Sant Joan Despí)(17) y el de can Cortés (Sant Just Desvern). En este último yacimiento se documentó un fondo de cabaña de unos 4 m2 de superficie, excavado al terreno. Las paredes de la vivienda eran revestidas de barro y un puntal aguantaba la cubierta. Al interior de la cabaña se encontró un hogar de fuego,destinada sobre todo a calentar la vivienda. La alimentación era a base de cereales (trigo, cebada,...), habas, mol·luscs de la costa y, seguramente, 18 especies salvajes o domésticas no documentadas a la excavación(18). La debilidad de las construcciones de esta época hace que su reconocimiento en el terreno sea difícil y, en consecuencia, que se n'hayan documentado poquísimas; pero no sería extraño que, a nuestro término, hubiese habido cabañas de este periodo. Hay que decir que, al lado de las cabañas, hay establecimientos que prefiguren los futuros poblados ibéricos, con agrupaciones de viviendas de piedra y barro, muy bien documentados en ciertas zonas de Catalunya, como por ejemplo el Segrià. También hay recintos amurallados, uno de los que parece localizarse en Olèrdola.

Otro hecho destacado de este periodo es el cambio de ritual funerario, que continuará vigente en época ibérica. La nueva práctica funeraria consistirá en incinerar los muertos y depositarlos en urnas de cerámica en terrenos próximos a los poblados, de aquí el nombre de campos de urnas. Este nuevo ritual y otras novedades aparecen por la influencia de una cultura que lleva el mismo nombre, procedente del centro de Europa y que comenzará a extenderse a las postrimerías de este periodo y que, de hecho, da paso a la edad del hierro.

Sobre los pueblos del bronce final y la primera edad del hierro se produjo una influencia cultural de los pueblos mediterráneos con quién comerciaban. Los fenicios pronto se establecieron en la costa meridional de la península Ibérica. Se debe tener presente la fecha legendaria de la fundación de Gadir (Càdis) el 1100 ac, hasta ahora no confirmada por la arqueología, pero que refleja una antiquísima presencia de los colonizadores. Una pizca más tarde, los fenicios fundaron Cartago, a la Túnez actual (la fecha tradicional de esta fundación es el año 814 ac) y, cien sesenta años más tarde, según Diodor de Sicília (V, 16-8), se creó la ciudad de Aiboshim (Ibiza). Por Otra parte, los griegos rodis, según las fuentes escritas, ya debían haber ocupado Rhode (Roses) al siglo VIII ac, en el transcurso de la primera oleada de emigración que los llevó a la Campania y a la Magna Grecia. La arqueología, en todo caso, indica que los griegos de Focea, venidos de la metrópoli y de Massalia (Marsella), fundada en el 600 aC, se habían establecido firmemente en el golfo de Rosas hacia el 575 ac, al fundar Emporion (Ampurias, L'Escala).

NOTAS

1
Borràs, 1973.
2
Villalta et alii, 1949, p. 275-285.
3
Gómez, Ruiz, 1997, p. 200.
4
Ibidem, p. 203.
5
Izquierdo et alii, 1998, p. 26.
6
Borràs, 1973.
7
Vidal, 1996.
8
Campmany, 1998.
9
Cebrià, 1989.
10
Malagelada, 1985.
11
Cebrià, 1989.
12
Nadal, 2000.
13
Vidal, 1996.
14
Edo, 1989, p. 73-79.
15
Villalba et alii 1987.
16
Villalba, Bañolas, Arenas, 1989.
17
Pérez, 1989, p. 33-38.
18
Petit i Rovira, 1989, p. 38-48.

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