“El Crimen de Castelldefels”

Castelldefels a finales del siglo XIX

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Jordi Navarro Pérez

Gabriel García Rosauro

Neus Cardona Vives

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Octubre de 1999

 

 

INDICE

Índice .................................................................................02

Agradecimientos ................................................................04

Prólogo ...............................................................................05

Introducción .......................................................................07

Las fuentes para conocer

“El Crimen de Castelldefels” y su época ...........................08

 

Primera Parte: “EL CRIMEN DE CASTELLDEFELS”

1.      Primeras noticias del crimen ..................................... 15

2.      Los móviles ............................................................... 20

3.      Las autopsias y el sepelio .......................................... 24

4.      La acción de la justicia .............................................. 27

5.      Las detenciones ......................................................... 29

 

Segunda parte: CASTELLDEFELS A FINALES DEL SIGLO XIX

6.      El medio físico y las comunicaciones ....................... 35

7.      El pueblo de las fiebres ............................................. 39

Ø      Personajes: “Pedro García Faria”, por 

Andreu Benito ................................................ 43

8.      Los habitantes ........................................................... 45

Ø      Anexo: “Castelldefels en la Enciclopedia

Espasa”.............................................................51

9.      Las actividades económicas ..................................... 53

Ø      Anexo: “La vida cotidiana en 1789”...............60

 

Tercera parte: EL JUICIO

10.  El contexto histórico .................................................63

11.  El tribunal ................................................................. 66

12.  Comienza el interrogatorio ....................................... 70

13.  La actitud del procesado ........................................... 77

14.  Peritos y testigos ....................................................... 81

15.  Conclusiones de las partes ........................................ 86

16.  El discurso presidencial ............................................ 89

17.  La sentencia .............................................................. 94

18.  La versión de “La Publicidad” ................................ 97

 

Cuarta parte: LAS INSTITUCIONES MUNICIPALES

19.  El ayuntamiento ...................................................... 102

20.  Los presupuestos municipales ................................ 105

Ø      Anexo: “Las dificultades económicas

del Ayuntamiento de Gavà”, por Alfons                          

Gibert i Valentí..............................................107

21.  Los impuestos ......................................................... 108

Ø      Personajes: “Manuel Girona y Agrafel”,

por Anna Vollmer Torrubiano.......................114

22.  Política y elecciones ............................................... 116

Ø      Anexo: “El distrito electoral de

Vilanova”.....................................................123

23.  Quintas .................................................................... 124

24.  El juzgado municipal .............................................. 130

25.  La iglesia ................................................................. 133

Ø      Personajes: “Enric Sagnier i

Villavecchia”, por A. López Borgoñoz.........140

26.  La escuela ................................................................ 142

 

Quinta parte: LA EJECUCIÓN

27.  Los días previos ....................................................... 146

Ø      Personajes: “Camilo Casanovas y

Ventura”, por Anabel Fernández .................150

28.  Las peticiones de indulto ......................................... 151

29.  La capilla ................................................................. 154

30.  La ejecución ............................................................ 157

Ø      Anexo: “El garrote vil”, por José

Antonio Aznar................................................. 163

 

Punto final ..................................................................... 164

 

Bibliografía .................................................................... 166

 

 


AGRADECIMIENTOS

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Queremos dar las gracias a Ernesto Baquer y Jordi Vila por la inspiración y la ayuda que nos brindaron en los primeros momentos; a Javier Clemente por la presentación y por sus valiosísimas indicaciones; a Antonio Barril y Joan Planas (que ya no están entre nosotros), a Teresa Nomen, Alberto Cubero, Isabel Muñoz y Teresa Ros, por dedicarnos parte de su tiempo para explicarnos cómo era este pueblo; a Francisco Capacés por dejarnos utilizar las informaciones de su libreta; a Andreu Benito, José Antonio Aznar, Anabel Fernández, Alfonso López y Anna Vollmer por los textos que acompañan este estudio y nos ayudan a comprender los distintos temas y personajes; a Ian Gibson por sus valiosas recomendaciones sobre la prensa decimonónica; a Juan Manuel Ferrera por los datos acerca de la construcción de la línea férrea y a Teresa Mestres, del Centre d’Estudis Penedesencs, por la información sobre el crimen de Santa Maria de Foix; a todos los autores que se citan en la bibliografía pues sin su trabajo no hubieramos podido darle la coherencia y el interés que estas páginas tienen; y, por supuesto, a Antonio García Lora, que nos puso sobre la pista de los crímenes hace ya muchos años.

 

Sin todos ellos esta investigación no hubiera sido posible.

 

 

LOS AUTORES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PRÓLOGO

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Las conversaciones que ocuparon a los lugareños del Castelldefels que transitaba del  siglo XIX al XX se detuvieron muchas veces, sin lugar a dudas, en el caso de “El Crimen de Castelldefels”. Desenmarañar la palabra justa entre tantos ecos teñidos de sangre por las muertes de un cura y de su sobrina no puede ser tarea fácil puesto que, como voces del fondo de una caverna, son engañosos y dispersos. Una realidad única, con ellos, adquiere tonos y matices desconcertantes. Jordi Navarro Pérez, Gabriel García Rosauro y Neus Cardona Vives, sin embargo, no se dejaron amilanar por la oscuridad  en que quedara  toda la verdad del doble asesinato. Los documentos judiciales y noticias de los periódicos de entonces no contentaron su afán de adentrarse el caso y llegar al fondo de la cueva en que se ha mantenido el testimonio del pueblo. Más allá de una convencional reseña de la memoria impresa, han ido en pos del recuerdo vivo.  Con este propósito, se han manejado transcripciones de relatos captados con tesón por el señor Francisco Capacés de Cros entre 1961 y 1965, y grabaciones de conversaciones con otros testigos del ayer mantenidas en 1986 por Jordi Navarro. Se han acercado, de este modo, las voces de aquellos que eran niños o adolescentes cuando se perpetró el crimen, aquellos que, dada su edad entonces, más vivamente pudieron dejar sellada en su memoria la impresión de los luctuosos sucesos vividos en el castillo del pueblo. La nitidez del relato periodístico, que se convierte en hilo conductor del libro, estará arropada por sonidos dispersos, disonantes en ocasiones. Pese a ello, no se sucumbe ante el entusiasmo o la vehemencia de quienes quisieron ofrecer nuevas versiones. La labor ha sido presidida por la cautela y se nos ofrecen los datos con una ubicación precisa y advertencia de su exacto valor testimonial. No han de sorprendernos estas cualidades, pues la obra es el resultado de una larga gestación.

 En 1991, Jordi Navarro publicó Castelldefels, una introducció a la seva geografia i història. Aquí se anunciaba ya su intención de proporcionarnos un estudio sobre “El Crimen de Castelldefels”. Esa monografía se llevó a cabo en equipo; sin duda, con la pretensión de evitar la subjetividad de una labor solitaria.

Gabriel García hacía que el estudio fuera un fiel espejo de un periodo que él domina. Con sus aportaciones sobre historia contemporánea la obra cobraba una amplia  perspectiva. El asunto abordado se veía envuelto en un universo de implicaciones de las que no se quería prescindir.

En distintos ciclos de conferencias, Neus Cardona ha mostrado sus conocimientos sobre la historia del castillo de Castelldefels. Ese bagaje posibilitó la inclusión de elementos indispensables para que el caudal de información sobre el crimen que allí se perpetró fuera completo.

La colaboración del equipo así conformado mereció el III Premio de Investigación convocado por el Ayuntamiento de Castelldefels en 1992. Al trabajo de  búsqueda ganador, hasta ahora inédito, los autores han podido añadir elementos hallados tras la revisión de los datos, así como nuevas claves ambientales, sociológicas e históricas.

 Claro queda, según lo dicho, que aquella promesa individual de ofrecernos el análisis de “El Crimen de Castelldefels” se ha cumplido con un logro colectivo. Logro colectivo de quienes lo firman, evidentemente, pero también de los que brindaron aportaciones puntuales, de los que han animado a los autores, de quienes han dado cauce a las vías para su publicación... De este modo, al final del proceso, las páginas que siguen sorprenderán con su óptica poliédrica, debida a la presencia de distintas voces y testimonios. También es destacable que, manteniendo su fidelidad al contenido histórico, la redacción se haya impregnado de la agilidad propia de un relato de creación. Estos factores, unidos al interés intrínseco del tema, hacen pensar que la iniciativa de desvelar las claves de “El Crimen de Castelldefels” se verá recompensada con el entusiasmo de los lectores que ya están a punto de adentrarse en un retrato de muertes con violencia, de su época y entorno.

 

 

                                               JAVIER CLEMENTE HERNÁNDEZ

 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 

INTRODUCCIÓN

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Esta obra es la primera que se ocupa de un periodo muy concreto de la historia de Castelldefels, exactamente el comprendido entre 1890 y 1900, pues hasta ahora sólo se habían publicado libros de carácter general. Para explicarlo, hemos conjugado una descripción casi periodística de unos hechos (un doble asesinato) y una elaborada investigación histórica que nos ha permitido conocer el entorno social y económico del pueblo, sin dejar de lado conceptos y realidades olvidadas y, sin embargo, importantes para la comprensión histórica de una comunidad rural: el miedo a las enfermedades, el valor de las distancias, el impacto de la muerte, la economía de autoconsumo, el fatalismo...

Así pues, el crimen, lo advertimos ya aquí, en la introducción, es una excusa para analizar las pervivencias y los cambios que se producen durante la última década del siglo XIX, un siglo que se caracterizó por las continuas crisis demográficas y económicas debidas a la existencia de tierras pobres, a las lagunas insalubres que producían enfermedades palúdicas, a la emigración de la población joven, al “alejamiento” de Barcelona por las deficientes vías de comunicación... una suerte parecida a la de tantos pueblos catalanes y españoles en este mismo periodo. No obstante, esa inercia histórica se irá rompiendo paulatinamente con la construcción del tendido ferroviario y de la carretera, la compra del castillo y una gran cantidad de terreno por parte del magnate Manuel Girona, la construcción de la iglesia parroquial y la nueva ordenación del pueblo. Por último, ya bien entrado el siglo XX, la desecación de las marismas por la Mancomunitat alejará el temor a las enfermedades palúdicas y propiciará la llegada de los primeros veraneantes.

A la hora de estructurar la obra, la hemos dividido en cinco partes bien diferenciadas. La primera, tercera y quinta narran los sucesos relacionados con el crimen mientras que la segunda y la cuarta tratan sobre Castelldefels durante ese momento histórico. Con esta información pretendemos que el lector pueda saltarse, si así lo desea, el orden establecido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS FUENTES PARA CONOCER

“EL CRIMEN DE CASTELLDEFELS” Y SU ÉPOCA

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Las fuentes archivísticas

 

Todo trabajo que intenta conocer la historia de algún lugar tiene que utilizar fuentes diversas. Para rastrear, completar y comprender sucesos, personajes y el espacio donde se desarrolla el drama tuvimos que consultar, como es lógico, muchos archivos. El primero que hemos de destacar, por ser el más cercano, es el Arxiu Municipal. Allí  se guarda la correspondencia de entrada y salida del ayuntamiento y del juzgado municipal, los registros de empadronamiento y quintas, los presupuestos y las actas de sesiones ordinarias y extraordinarias. Este material nos ha servido para estudiar aspectos muy importantes relacionados con el crimen, el espacio físico, los cambios demográficos, las familias importantes del pueblo, los problemas económicos y los hechos más descollantes según el ayuntamiento. Pero sus fondos están incompletos, habiendo series que se han perdido por culpa de una mala gestión o por haberse ocultado deliberadamente (aunque también habría otra causa que no hay que desdeñar: el ayuntamiento de la época era muy pequeño y tenía otras preocupaciones más urgentes que guardar sus problemas para la posteridad).

A menudo fue necesario visitar otros archivos para conocer la vida de las víctimas, buscar informaciones sobre el procedimiento judicial o aspectos relacionados con la cabeza del partido judicial. Sin embargo, muchas veces con este peregrinar no conseguimos los resultados apetecidos. Por ejemplo: la documentación que tenía que hallarse en el archivo de la Audiencia Territorial de Barcelona, que era la que instruyó las primeras diligencias del caso y donde se desarrolló el juicio, no existe. En otras fue verdadera mala suerte: no pudimos conocer con exactitud la filiación de Rita Bosch, la víctima más joven, porque nació un año antes de que se creara el registro civil en España.

Con estas limitaciones se hizo necesario recurrir a otros archivos de ámbito mayor (de la Diputació de Barcelona, de la Corona d’Aragó, el Histórico Nacional de Madrid) porque allí había documentos y circulares sobre las pequeñas comunidades: ordenanzas, información sobre grandes calamidades, movimientos de tropas, embargos, elecciones, nombramientos... En todos los documentos que por un motivo u otro hemos transcrito hemos respetado la grafía original. Las abreviaturas de los archivos y hemerotecas consultados que aparecen en las notas a pie de página es ésta:

 

AATB, Archivo de la Audiencia Territorial de Barcelona.

ACA, Arxiu de la Corona d’Aragó.

ADB, Arxiu Diocesà de Barcelona.

ADiB, Arxiu de la Diputació de Barcelona.

ADV, Arxiu Diocesà de Vic.

AHCB, Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona (Casa de l’Ardiaca).

AHN, Archivo Histórico Nacional de Madrid.

AHMS, Arxiu Històric Municipal de Sitges.

AMC, Arxiu Municipal de Castelldefels.

AMM, Archivo Municipal de Murcia.

AMSF, Arxiu Municipal de Sant Feliu

AMV, Arxiu Municipal de Vic.

APS, Archivo Provincial de Sevilla.

HMM, Hemeroteca Municipal de Madrid.

HMS, Hemeroteca Municipal de Sevilla.

IEP, Institut d’Estudis Penedesencs de Vilanova i la Geltrú.

 

 

 

La prensa

 

Sin la transcripción oficial del juicio, nos era difícil, por no decir imposible, realizar una exhaustiva investigación del llamado “El Crimen de Castelldefels”. Sólo pudimos hacerlo al consultar los diarios de la época, porque en esos momentos la prensa dedicaba gran atención a las noticias de crímenes, atentados, juicios curiosos y reyertas. Es por ello que debemos detenernos, antes de empezar a explicar qué ocurrió una mañana de agosto de 1893, y hacer un balance de la situación de la prensa nacional y barcelonesa a finales del siglo pasado.

Gracias a la ley de 1883, permisiva y tolerante por la determinación del liberal Sagasta, se desarrolló la prensa política y no política. Aunque la prensa de partido alcanzó una cierta importancia, fueron los diarios de información general de Madrid y Barcelona los que consiguieron gran popularidad al tratar temas nuevos de forma más desenvuelta. Los frutos se apreciaron en que las tiradas de los periódicos aumentaron considerablemente (por ejemplo, "El Imparcial" de Madrid pasó de 50.000 ejemplares en 1885 a 140.000 en 1900). Pero ese aumento no sólo es un fenómeno de núcleos burgueses sino que también aparece en las distintas capitales de provincia y de comarca.

Será la calidad de los diarios y el mantenimiento de la libertad de prensa la que nos servirá para interpretar y sondear el impacto de “El Crimen de Castelldefels” y la época en la que se enmarca. Comparando periódicos de tiradas y características parecidas veremos como la extensión que se le dedica al asunto es muy diferente según sea un suceso provincial o no, viniendo a demostrar que lo cercano, lo palpable, es vendible a un público que lo demanda. Mientras los diarios de Barcelona siguen  puntualmente los hechos e incluso se reproduce textualmente el juicio, en Madrid u otros lugares la mención a este crimen apenas ocupa cuatro o cinco líneas.

Estas diferencias en el tratamiento de una noticia nos llevan a otras conclusiones. Hay noticias que interesan más a los lectores burgueses, como los referidos a la inestabilidad política: los movimientos anarquistas en Jerez y Arcos de la Frontera, el motín de San Sebastián, los atentados contra el general Martínez Campos, los asesinatos del presidente de la República Francesa y de Cánovas del Castillo, la bomba del Liceo, el proceso de Montjuïch... Todo lo relacionado con "los desórdenes en este mundo cambiante", especialmente los de ámbito político y social[1], se convierte en una preocupación lógica para una burguesía miedosa que se alía con una nobleza decadente. Esta burguesía también leerá noticias sobre la bolsa, la arribada de productos americanos, los ecos de sociedad, las informaciones sobre nuevos inventos...

En cambio, hay otras que eran tratadas pormenorizadamente porque iban destinadas a un público más amplio, un público fiel que las leía y las escuchaba (en las zonas rurales, en los cafés, en las reboticas, las barberías, se leía la prensa a los más curiosos de los analfabetos de la época). Nos referimos, por ejemplo, a las menciones a la salud como el miedo al cólera en Barcelona y otras capitales europeas, anuncios sobre tónicos, ungüentos, depurativos, consejos íntimos sobre enfermedades venéreas; al gusto por el folletín, presente en prácticamente todos los diarios[2]; y sobre todo a los sucesos de variada índole, herencia de una tradición popular (canciones, romances de ciego o "romanços de sang i fetge" en Cataluña), como eran las fugas amorosas, los crímenes pasionales, los incendios desgraciados. No nos resistimos a incluir aquí un caso de este tipo publicado en "El Ideal" con fecha 2 de septiembre de 1893 sucedido en Lorca (Murcia):

 

"Ayer abandonó la casa del domicilio conyugal, en unión de su enamorado galán Joaquín Navarro, una joven de 64 años. El ultrajado desposo, que desgraciadamente carece de vista, se encuentra desolado llorando la ausencia de tan casta paloma”.

 

En Cataluña, la aparición de la prensa se produjo en el siglo XVII, pero el impulso que había de llevarla a su madurez comenzó a mediados del XIX. Desde esta fecha se multiplicaron las publicaciones periódicas de todo tipo, en buena parte debido a influencias foráneas, a la implantación burguesa coincidiendo con el desarrollo industrial y al auge del movimiento obrero de clase desde 1869 (fecha de la llegada del anarquista Fanelli). Es lógico pensar que la ideología y el poderío económico de la burguesía se reflejasen en las diferentes publicaciones de la época. Con todo, no hay que olvidar que hubo otros periódicos, republicanos, anarquistas, socialistas, que no tuvieron una difusión tan amplia por falta de medios económicos, hecho que provocó una periodicidad semanal o mensual. También es sabido que sufrieron interrupciones y suspensiones debidas a su ideario. A continuación reseñamos los más representativos del periodo en la provincia de Barcelona que hemos utilizado en nuestra investigación como fuente documental:

El "Diario de Barcelona" era el más antiguo de España y decididamente monárquico, hasta tal punto que Alfonso XII recompensó a la familia Brusi, los editores del periódico, con un marquesado. Cabe destacar la participación de un personaje tan ilustre como Joan Maragall.

“El Correo Catalán" apareció en 1876 fundado por el patricio carlista Manuel Milá de la Roca como “Diario popular defensor de los intereses morales y materiales del país". Fue suspendido más de una vez por su exaltación de la causa carlista ("Dios, patria y rey" era su lema), y colaboraron figuras descollantes del mundo católico y del tradicionalismo catalán y del resto de España.

"La Vanguardia" se editó a partir de 1881 como órgano del Partido Constitucional de la Provincia. Destacaba por el concurso de reputadas firmas, así como por lo numeroso de su tirada, que llegó a ser de l00.000 ejemplares. 

“La Publicidad” era otro gran diario de la ciudad, una verdadera institución. Había sido fundado en 1878 y, según fuera el propietario, variaba de tendencia. En la época que nos ocupa se definía como “posibilista” y lo dirigía Eusebio Corominas, secretario del Partido Democrático de Emilio Castelar.

“La Dinastía”, cuyo primer número se publicó el 14 de octubre de 1888, era de tendencia conservadora y, por lo tanto, ferozmente antirrepublicano. En 1890 fue comprado por el Círculo Liberal-Conservador, lo que supuso la introducción de abundantes mejoras. En él trabajó como redactor una persona muy importante en el caso Figueras. Nos referimos a su abogado, José Alemany.

De inspiración catalanista y de menor tirada que los precedentes fueron el "Diari  Català", "La Reinaxença", "Lo Catalanista" y "La Veu de Catalunya". De otro signo eran publicaciones como "La Campana de Gracia", semanario satírico, republicano y anticlerical que también se ocupó también del crimen; "La Barretina", "La Marsellesa", "La Tramontana" y "El Federalista".

No hemos incluido publicaciones anarquistas y socialistas ya que éstas cobrarán importancia iniciado el siglo XX, y lo mismo sucede con la prensa de ámbito comarcal del Baix Llobregat. Sin embargo, sí hemos encontrado informaciones de gran valor en la de El Garraf, en el semanario “El Eco de Sitges” y en el “Diario de Villanueva y Geltrú”.

Otros diarios españoles que hemos consultado para ver el alcance de los hechos son “El Imparcial" de Madrid, “El Ideal” de Granada, “El Noticiero Sevillano”, “El Porvenir” de Sevilla, “Diario de Murcia” y “El Liberal” de Murcia.

 

 

 

La bibliografía

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Hay muy pocos estudios históricos sobre Castelldefels y menos aún sobre el siglo XIX. Un par de obras fueron publicadas durante los años setenta pero sólo una, la que pretendía hacer una breve historia de la parroquia[3], tenía el suficiente rigor histórico para trascender tras hacerle un análisis serio. Pasarían años antes de que Neus Lorenzo investigara grandes periodos de la historia de nuestra ciudad[4] y uno de los firmantes del presente trabajo, Jordi Navarro, publicara dentro de la “Col.lecció Castelldefels” el primer manual que trataba aspectos geográficos y de su evolución histórica[5]. Por último, en 1998 Josep Campmany escribió un libro en el que intentaba desmontar el tópico de que el pueblo hasta épocas muy cercanas vivía de espaldas al mar[6]. Es decir, las obras y los estudios que tienen como fin principal conocer cómo fue Castelldefels se pueden contar, casi, con los dedos de una mano y, por lo tanto, no nos han servido de gran ayuda para la elaboración del libro.

Ante esta carencia hemos tenido que recurrir a la bibliografía de ámbito más general sobre aspectos tan diferentes como el momento político de la Restauración, la dinámica nacional e internacional, la legislación penal, el movimiento obrero y la movilidad demográfica, entre otras.