ALGA Revista de Literatura
nº75 - primavera 2016




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Poesia
      de Ruth Castilla Mora

    Sumario

    Páginas centrales

    TALLER DE LITERATURA


    Seis poetas Chinos en Medellín


    Traducción al castellano de LEÓN BLANCO
    de los poemas en inglés traducidos del chino

    Caligrafías chinas y epílogo por RUTH CASTILLA MORA


    Luo Ying

    Jiang Tao

    Lin Mang

    Zhang Qinghua

    Han Zuorong

    Tang Xiaodu

    China: la poesía y el arte caligráfico


    Epílogo

    China: la poesía y el arte caligráfico

    Por Ruth Castilla Mora

    En la tradición china, poesía y caligrafía han estado siempre estrechamente relacionadas. Por ello me gustaría empezar por esbozar de forma muy breve y concisa el contexto sobre el que ambas artes se han desarrollado y transformado hasta nuestros días.
    Las cualidades específicas de la escritura china, por sus recursos gráficos y fónicos, propician el despliegue de un universo semiótico y estético en el cual todos sus elementos se implican, se relacionan y se responden creando una red de correspondencias y resonancias inagotable.
    Para poder entender esto hay que viajar hasta el inicio mismo de la escritura china. Originalmente, la escritura estaba íntimamente ligada a la danza sagrada y a los trabajos del campo, regidos por el ritmo de las estaciones. Los primeros signos que se han encontrado de esta escritura datan de hace más de 4000 años. Son inscripciones adivinatorias de origen chamánico que se grabaron sobre huesos de animales y caparazones de tortuga. En este estado más antiguo de la escritura se encuentran muchos pictogramas (representaciones figurativas que no buscan tanto copiar el aspecto externo de las cosas como figurarlas por medio de sus rasgos esenciales), e ideogramas simples (caracteres que designan el estado de las cosas). A partir de unos pocos caracteres (214 radicales) se fijaron luego otros más complejos constituyendo así la mayoría de los caracteres que se utilizan todavía hoy en día.
    La escritura china es silábica. Cada carácter anota una sílaba, pero además del sonido anota también información relacionada con su sentido y su significado. Esta especificidad gráfica y fónica de la escritura china ha generado un marco muy fecundo para el desarrollo tanto de la poesía como de la caligrafía.
    Durante muchos siglos el arte poético en esta cultura fue consustancial al oficio de letrado. Los letrados practicaban la caligrafía así como escribían poemas, pintaban o tocaban la cítara de 7 cuerdas. Poesía, caligrafía, pintura y música formaban parte de un arte completo mediante el cual se expresaban distintas dimensiones de su sensibilidad.
    En la caligrafía tradicional hay muchas maneras de escribir un mismo carácter. Con la unificación del imperio en el s. III a.C. se retomaron los sistemas más antiguos de escritura (estilo del sello y estilo de los escribas) y se fijó su forma definitiva tal y como se mantendrá hasta la época moderna. En ese momento se desarrollaron tres grandes estilos de escritura: la regular, la cursiva y la escritura de estilo hierba (altamente estilizada y de difícil comprensión, que se sirve de designios puramente estéticos). Con este último estilo se creó un tipo de arte sumamente codificado con el que se acercó la experiencia de la caligrafía a la de una pintura sin objeto.
    La poesía china sufrió una gran transformación a principios del s. XX que culminó con el Movimiento de la Nueva Cultura (conocido también como Movimiento del 4 de Mayo de 1919), que se caracterizó por el uso de la "lengua hablada o báihuà" y que incluía en su bagaje la influencia de una literatura occidental que empezaba a ser ampliamente traducida. A pesar de las vicisitudes que sufrió la poesía por las injerencias políticas que se produjeron en la época de Mao Zedong, hoy en día este movimiento sigue siendo el punto de referencia para buscar las raíces de la modernidad de la literatura china.
    La caligrafía tampoco fue ajena a los acontecimientos socio-políticos del s. XX, y a pesar de haber mantenido su carácter propio ha recibido una profunda influencia tanto de la caligrafía japonesa contemporánea como de la pintura moderna occidental. La capacidad expresiva del trazo, las cualidades de la tinta, el valor de los espacios vacíos, son algunas de las particularidades estéticas que se han ido explorando a través de los siglos mediante las posibilidades creativas del pincel. La práctica de la caligrafía es un acto en el que entran en juego el cuerpo y el espíritu del calígrafo y que permite la concentración y la unidad de toda su energía. Más allá de las ideas que exprese, su gesto queda impregnado de su personalidad y su carácter. Es por ello que se considera que la caligrafía es más que escribir. Se trata de la vida y de vivir.
    Para la realización de las obras que acompañan estos poemas me he basado en las palabras o caracteres sobre los que orbita el sentido y la emoción de cada poema. Puesto que mi forma de abordar la caligrafía procede de la pintura, he optado por sondear las capacidades expresivas de los caracteres a partir del estilo hierba, sumergiéndome en el caleidoscopio de emociones que estos despliegan y tratando de propagarlos a través del trazo.
    Así, en la atmósfera húmeda y fría del poema Paisaje de nieve y muerte, de Luo Ying, los caracteres se deslizan en caída por medio de una tinta diluida y azulada, y en las gotas del poema El sonido del goteo, de Lin Mang, el carácter "d?" ha ido tomando la forma de ese goteo nocturno, convirtiéndose en puntos de agua sobre los que se repite también el sonido. Lo mismo ocurre en la fuerza del trueno de primavera, evocado en el poema ¿El trueno de primavera a quién favorece?, de Zhang Qinghua, imagen que ya encontramos en el I Ching como la tormenta que disuelve la tensión de la atmósfera y se relaciona con la idea de justicia. Y por citar uno más, en el hilo del amor del poema Ay, Amor, de Han Zuorong, ese hilo que tensamos, soltamos y a veces se enzarza, que infunde el tono del carácter "ài", escrito al estilo hierba.


    1 Ver datos bio-bibliográficos en la contraportada