ALGA Revista de Literatura
nº80 - primavera 2019




Dirección:

  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Creación de Paloma Rodríguez


    Sumario

    Poesía

    JUAN PABLO ROA

    JUAN PABLO ROA DELGADO (Bogotá, Colombia, 1967) Estudió Letras en Bogotá y tras una estancia en Portugal e Italia (1993-1997) se radicó en Barcelona (España) en el año 2000, donde se desempeña como editor. Ha traducido obras de las poetas italianas Amelia Rosselli, Ana Maria Giancarli y Antonella Anedda. Es fundador y director, junto con Roberta Raffetto, de la revista de poesía animal sospechoso, editada en Barcelona. En 2010 recibió el xxxv premio de poesía Vila de Martorell por su libro Existe algún lugar en donde nadie (2011 Lleonard Muntaner Editor; segunda edición, Pregunta Ediciones, 2017). En 2013 fundó la editorial Animal Sospechoso Editor, proyecto editorial nacido de la revista de poesía animal sospechoso (2001 - 2010): http://www.animalsospechosoeditor.com y el 2016 la librería especializada en poesía Animal Sospechoso.

    no pudo la noche quemar
    la cerilla de las buenas copas, los buenos tragos

    pero de la vida diurna arrasó con todo,
    -depuso la salma de un cuerpo en pie
    con gesto de sonrisa tibia,
    como de alguien que va al trabajo porque toca-;

    no la noche, sino la mano nocturna imprevista
    de una ley opaca que a veces cala
    en la madera equivocada;

    no pudo la noche quemar la noche,
    aunque perduran aún las pavesas;

    incandescente alumbra la cerilla
    de las celebraciones
    para alimentar la eternidad de una sola tarde.

    (non per sola vanità)

    dejar la música de la vida en el lienzo
    como jardín podado, borracho de almizcle,
    de ramo amputado que trasuda y es blanco,
    carne cruda del mueble que vendrá
    o no, a llenar la barriga avara del tener y de la compra

    dejar la música, decía,
    al paso de los años
    o al regreso extemporáneo del recuerdo,
    ese que interrumpe, invade casa
    haberes y hasta la más mínima ocupación,
    o que te interrumpe y te hace amargo el trabajo;

    borracho de almizcle, como jardín podado,
    dejar la música de la vida en el lienzo,
    la música que suena sola

    (a la intemperie)

    Del libro inédito Cuadernos del Sur.

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