ALGA Revista de Literatura
nº81 - otoño 2019




Dirección:
  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Marga Gil Roësset 1930


    Sumario

    Lecturas. Textos comentados

    CARI ORIOL SERRES

    CARI ORIOL SERRES (Portbou, Girona, 1944) ha exercit la docència com a catedràtica de Literatura espanyola en diversos instituts de secundària. Especialitzada en filologies romàniques per la universitat de Barcelona. Treballa en el camp de les Lletres i de la Crítica literària. Col·labora en revistes com articulista. Darrerament, ja que el seu lloc de naixement coincideix amb el que Walter Benjamin acabà els seus dies, aprofundeix en aquesta figura i en el tema de l'exili. Membre de l'Associació "Passatges" de la Cultura Contemporània. En aquest sentit, publica treballs sobre els exilis d'aquest atroç segle XX i organitza debats, conferències, recitals, escoles d'estiu... Lectora per instint nat, cultiva la rapsòdia com a vehicle immillorable d' endinsar-se en obres alienes, però que, en certa manera, pertanyen a tots.



    Hotel Silencio
    de Audur Ava Ólafsdottir:
    Traducción de Fabio Teixidó
    Alfaguara, Madrid, 2019.
    Novela, 177 páginas.


    A los cuarenta y nueve años a punto de cumplir, Jónas Ebeneser siente que su vida se desmorona y que los pilares que la sustentaban se derrumban uno tras otro: la esposa le abandona, descubre que su hija no es suya y la madre ha iniciado un progresivo proceso de enajenación… El suicidio parece la única forma de dar sentido a ese mundo suyo que irremediablemente no lo tiene. Y se aproxima al borde del abismo.
    Con este trágico planteamiento, arranca la novela Hotel silencio de la escritora islandesa Audur Ava Ólafsdottir. El suicidio no es el final, sino el comienzo de una lucha vital, sin dramatismo, con toques irónicos, que siempre relativizan el dolor. Es una vuelta a empezar una nueva vida, otra vida, diferente, plena, porque en ella radica la redención. Llegará lacerado por las heridas sufridas, pero serán solo un rastro, una cicatriz, que con un simbólico tatuaje ocultará. Jónas, en el rincón del corazón, se hará tatuar una ninfea, un nenúfar blanco que, según la tradición hindú, significa la búsqueda de la perfección y armonía, la pureza de intenciones y el amor a la naturaleza.
    Jonás, personaje bíblico, viajó tres días en el vientre de una ballena hasta que, arrojado a una playa, vio la luz de nuevo. Jónas Ebeneser, huyendo de sí mismo y de esa Islandia pacífica y tranquila, sin guerras desde 1238, sin ejército, cuya luz es "mate y gris", emprende un viaje, solo de ida, con una caja de herramientas por todo equipaje y se dirige a un país devastado por una reciente guerra, elegido para acabar allí sus días: "He venido a morir. A suicidarme. He querido ahorrarle a mi hija el trance de descubrir mi cadáver" (pág. 132)
    Ese nuevo país parece no deparar nada bueno, todo refleja la catástrofe sufrida: "hasta los pájaros desaparecieron durante la guerra y murieron todas las abejas" (pág. 106) Ha llegado al país de la muerte, pero su proximidad y la inminencia de poder cumplir su propósito macabro, frenan la urgencia de su consumación: "no corre tanta prisa morir" (pág. 108) Su lucha individual se emparejará con una existencia colectiva.
    El relato ofrece una riqueza de pensamientos del personaje. Su conciencia actúa como una voz en off que impulsa al lector a la reflexión y a compartir sus pensamientos. A Jónas le resulta difícil comprender un universo plagado de contrasentidos. Una frase define su conjunto: en el muelle "unos barcos capturan ballenas y otros llevan a los turistas a hacerles fotos" (pág. 49) Las ideas sobre el motor y el lenguaje del mundo resultan evidentes: el dinero. Las guerras se explican gracias a los beneficios que se obtienen en armamento y material bélico. El odio convierte al hombre en un ser malvado. Un país de odio inundado de armas estalla en una guerra.
    La infelicidad de Jónas en su etapa islandesa contrasta con el instinto de supervivencia de todos aquellos que viven una dura posguerra. La belleza indecible del paisaje de Islandia no le sigue satisfaciendo; se encuentra en una zona de indiferencia. De lo bello a su negación, a la nada: "La belleza inconmensurable de las cumbres, los múltiples planos del paisaje, montaña tras montaña, la amplia paleta de tonos azules sobre un fondo azul? ¿Las infinitas llanuras de arena negra y el fulgor del glaciar en el este, los contornos de un sueño milenario que cambian de forma lentamente, como detrás de una placa de metacrilato? (pág. 61) Interrogaciones retóricas para aplicar a Islandia, soberana del paisaje y de la belleza.
    Un país en guerra, ¿qué ofrece? Muerte y desolación. Curiosamente, en cambio, del horror se llega a la belleza: "A pesar del miedo me acuerdo bien de las estrellas que brillaban de noche. Y de la luna" (pág. 140) El pequeño de May, Adam, nació en un sótano, en medio de la soledad de los padres, que lloraron de felicidad: "¡Qué ángel más hermoso nos ha caído del cielo" (pág. 133) Jónas, hastiado e insatisfecho, encuentra a unos personajes que nunca han dejado de amar.
    Desolación como punto de partida para acercarnos a la esperanza, a la luz. Como Jonás, siempre hay que confiar en que la ballena nos arroje a una nueva playa de cielo azul.

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