ALGA Revista de Literatura
nº82 - primavera 2020




Dirección:
  • Goya Gutiérrez

    Edición:
  • Grupo de Poesía ALGA

    Responsables de la edición del presente número:
  • Goya Gutiérrez
  • Enric Velo

    Maquetación, composición y diseño web:
  • Enric Velo


  • Portada:
      Previ a la gran fuga 1, de Miriam García Troncho


    Sumario

    Poesía

    GOYA GUTIÉRREZ

    Es miembro del Grupo de Poesía ALGA y dirige la revista ALGA desde 2003.
    Ver http://goya-gutierrez-lanero.com/

    "La tercera esposa" (2018), de Ashleigh Mayfair

    Crisálidas que bullen, sacrificadas en aras

    de sedosa belleza decimonónica, de alas policromadas

    y bordadas en capas, en vestidos sensuales, vaporosos,

    y finísimas telas que manos diligentes

    y serviles tejerán en telares de otros siglos.

    Y debajo de las bellas esposas, de las criadas fieles,

    está el tierno carnero, el gallo degollado, el equino

    mordiendo el fruto de la muerte.

    Y encima de todo el patriarcado, el marido polígamo

    traspasando la noche de doseles, haciendo uso

    del sagrado y arcaico baldaquino heredado

    de padre dueño a hijo.


    Las delicadas pieles de las tres esposas se funden

    con los vivos colores de la naturaleza:

    los riscos que amurallan el valle donde brotan

    como el mismo arcoíris los dulces

    crisantemos, la rojez de las flores del durazno,

    y en los lagos azules la pureza del loto,

    y prendidas del árbol orquídeas de lo efímero,

    y colgada de ese árbol

    otra niña, su cáliz ofrecido, otra posible esposa

    que se vio rechazada por el marido impuesto,

    manchada y desterrada del seno de su hogar.


    Lo sensual femenino seduce a la tercera esposa

    en un lugar donde las flores se han de entregar

    a varoniles picos y a negros abejorros,

    solo queda un destino, un sueño que es una pesadilla,

    seguir de favorita, parir a un futuro varón.

    Pero su vientre se rebela, y nace una robusta niña

    que no halla ni leche ni calostro de sus pueriles pechos,

    mientras el río lleva los tajos de unas mechas, negras

    como el ónix, de ojos adolescentes que intentan transgredir

    el obligado ritual del sacrificio.


    Teenagers. Accra (Ghana)

    ENRIC VELO

    "Y cuando el Cordero rompió el séptimo sello del rollo, hubo silencio en el cielo ".
    (Apocalipsis 8:1
    )

    El Séptimo sello (1957), de Ingmar Bergman

    La Muerte usa calzado de rastreador

    y rostro de cadáver,

    viaja constantemente por las Edades de la Historia

    captando adeptos, buscando amantes o adversarios

    para su lecho sepulcral,

    y de pronto el juego de la vida, unas figuras sobre el tablero

    la detienen. Un contrincante que ha regresado

    con sus manos ahítas del desastre del mundo, por encima

    del miedo, y del quebranto, trata de cercenarla,

    le planta cara,

    juega su última baza, arriesga con toda su estrategia,

    sus preciados instantes de peones,

    sus momentos de gloria con la torre o la reina,

    la sangre derramada a sus espaldas a expensas de una fe,

    y de nuevo pondrá en jaque mate su valor ante Ella.


    Mientras, la Muerte prosigue haciendo mella

    en los cuerpos que gozan, en los cuerpos

    lastrados por las llagas abiertas, sin milagros, sin hierbas

    curativas que llevar a la boca, o dentro de la herida,

    la Muerte siempre atenta, agazapada, expectante, espectadora

    del teatro de la humanidad, observa los amores,

    las infidelidades, el desaliento de los que nada esperan

    y se frota las manos, porque sabe que es puerto

    definitivo y único, ganará la partida, y así irá pergeñando

    esa escenografía para que el mundo dance

    con su rostro, su guión, su papel de primera bailarina.


    Mas la belleza y el alma de todos los vivos,

    el aliento de ese último instante, todo el recuerdo

    de una vida

    redimidos por su propia penuria, su riesgo, su combate

    han volado tras el espectáculo a ese Séptimo arte,

    en ese Séptimo cielo.

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