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ELEGIR LA FORMA JURÍDICA

Criterios que hay que tener en cuenta a la hora de elegir la forma jurídica

Por norma general los criterios que se tienen en cuenta a la hora de elegir la forma jurídica de la empresa son los siguientes:

  • Número de promotores

Algunas formas jurídicas exigen un número mínimo de socios iniciales. Por ejemplo, la SLL (Sociedad Laboral Limitada) precisa un mínimo de 3 socios, ya que el capital de cada participante no puede superar el 33% sin el cual es imposible que se constituya. En todo caso, la ventaja de un número reducido de socios iniciales reside en la menor complejidad a la hora de tomar las decisiones, ya que es más fácil llegar a acuerdos; por contra, el peso de la gestión y las obligaciones societarias son mayores para cada uno de ellos.

  • Responsabilidad patrimonial

Tiene dos vertientes: cómo afecta a cada socio y cómo se reparte entre ellos. En el primer caso puede ser limitada (cada socio responde sólo con su aportación frente a las deudas de la empresa) o ilimitada (responde incluso con su patrimonio personal). En el segundo caso estamos hablando de responsabilidad solidaria o personal, aunque para las sociedades mercantiles sólo es efectiva la primera opción (es decir, los socios responden los unos de los otros en caso de insolvencia de alguno de ellos).

  • Capital inicial

Para determinadas formas jurídicas también existen requisitos de capital mínimo inicial aportado por cada uno de los socios. En estos casos, la necesidad de establecer el aporte mínimo es una contrapartida a la limitación de la responsabilidad patrimonial de los promotores. Por ejemplo, nadie puede establecerse como empresario individual o fundar una Sociedad Limitada Unipersonal. En el segundo caso, el requisito de capital inicial es de 3.000 euros, pero se trata de una forma jurídica que limita la responsabilidad del promotor.

  • Tipo y volumen de la actividad

Algunas actividades, ya sea por sus características o por obligación legal, suelen llevar asociada una forma jurídica. En muchos casos este hecho está relacionado con el volumen de actividad, ya que para un pequeño negocio en principio resulta desproporcionado crear una Sociedad Anónima debido al requisito de capital mínimo para constituirla (60.101,21 euros).

  • Ventajas fiscales

Algunas formas jurídicas, como las Sociedades Laborales, las Sociedades Cooperativas o, en algunos casos, los empresarios individuales, tienen ciertas ventajas fiscales a la hora de tributar el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP-AJD), el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) o el Impuesto sobre Sociedades (IS). Además, un único promotor a la hora de escoger entre constituirse en empresario individual o formar una Sociedad (Limitada o Anónima Unipersonal) también debe considerar las diferentes tributaciones (IRPF o IS, respectivamente) y los diferentes regímenes existentes (en IRPF: Estimación Directa -normal osimplificada- o Estimación Objetiva -por módulos-).

  • Necesidad de financiación

No es una cuestión tan evidente como las demás, pero hay que tener en cuenta que muchos bancos son poco propensos a financiar empresas de responsabilidad limitada debido, precisamente, a esta característica. Por contra, endeudarse teniendo responsabilidad ilimitada es muy arriesgado por el peligro que ello supone para el patrimonio personal de los socios o del promotor individual.

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