ESPACIO PREHISTORIA: ¿CÓMO LO SABEMOS? LA RESTAURACIÓN ARQUEOLÓGICA Y PALEONTOLÓGICA

En las cuevas del macizo calcáreo del Garraf, como es el caso de la portada, el goteo de agua que circula por el techo y las paredes, cargado de cal y otros minerales, provoca la concreción y el endurecimiento del sedimento y de los restos que contiene.

La restauración, mediante diferentes tratamientos físico-químicos de las piezas arqueológicas y paleontológicas, se encarga de conservar y preservar los restos para que perduren en el tiempo y puedan ser estudiadas. Parte de estos tratamientos se llevan a cabo en el yacimiento, durante el proceso de excavación, y posteriormente, en el laboratorio. Cuando se localiza una gran concentración de huesos o esqueletos enteros, hay que extraerlos en varios bloques y llevarlos al laboratorio con el objetivo de excavar posteriormente. Cuando las piezas presentan la superficie débil, para garantizar su su preservación, hay consolidarlas con diferentes tipos de adhesivos.

Gracias a las tareas de restauración podemos estudiar los restos encontrados en los yacimientos arqueológicos, una vez limpias, consolidadas y preparadas para su conservación para futuras generaciones.

 

Caparazón de tortuga encontrada en la cueva del Rinoceronte de Castelldefels

Las numerosas tortugas mediterráneas (Testudo hermanni) recuperadas en el yacimiento son similares a las que actualmente hay en el macizo del Garraf. Estas tortugas no se reproducen en regiones donde las temperaturas del verano caen por debajo de los 24 ºC., Ya que sólo los sitios que estén por encima de esta temperatura les permite producir vitamina D, que les es esencial para la formación de calcio y para el crecimiento de las conchas. Su presencia son un buen indicador de este clima cálido que había hace 80.000 años.

 

Cráneo de cabra, hallado en la cueva del Rinoceronte de Castelldefels

Las cabras (Capra cf. ibex) eran bastante numerosas alrededor del yacimiento y se caracterizan por tener unos cuernos grandes y curvadas hacia atrás. Se trata de una especie más similar a las cabras salvajes actuales que viven en los Alpes (Capra ibex) que a las cabras ibéricas (Capra pyrenaica). Hasta ahora se han encontrado restos de un mínimo de siete individuos en el yacimiento, que nos indican que el entorno era montañoso. Estas cabras llegaron a la cueva, mayoritariamente, como presa de los carnívoros que las consumieron.

 

Maxilar de lobo encontrado en la cueva del Rinoceronte de Castelldefels

El lobo (Canis lupus) es uno de los pocos carnívoros identificados en el yacimiento, junto con el lince (Lynx pardinus), la hiena (Crocuta crocuta) y el oso pardo (Ursus arctos). El lobo es un depredador que habita una gran variedad de ecosistemas. En la cueva del Rinoceronte se han recuperado varios restos del cráneo y de las mandíbulas. Estos carnívoros fueron probablemente los responsables de la acumulación de algunos herbívoros, ya que utilizaron la cueva como cae y transportaron sus presas. Por este motivo, también si han encontrado sus excrementos fosilizados.

 

 


Revisado: 07/02/2020

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