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Viernes, 3 de julio de 2020

Más de 100 personas se inscribieron como voluntarias en Cruz Roja durante la pandemia de la Covid-19

Desde el 14 de marzo hasta el 22 de junio, Cruz Roja Castelldefels ha atendido aproximadamente a unas 1.400 personas que han necesitado algún tipo de ayuda • La mayoría de personas voluntarias son jóvenes de entre 18 y 30 años

Más de 100 personas se inscribieron como voluntarias en Cruz Roja durante la pandemia de la Covid-19. Tienen entre 18 y 30 años y nunca habían colaborado con Cruz Roja. Este es el perfil del más de centenar de personas que durante los últimos tres meses, a raíz de la eclosión de la pandemia de la Covid-19, se han ofrecido como voluntarias en la delegación de Cruz Roja de Castelldefels.

Ésta sido una de las caras positivas de una crisis sanitaria sin precedentes que ha lastrado severamente la situación económica de muchas familias. La llegada de este volumen de personas voluntarias ha permitido compensar la avalancha de solicitudes de ayuda tal y como destaca el coordinador de Cruz Roja en Castelldefels, Gavà y Begues, Manuel Jerez. “Estamos muy contentos porque el aumento de las necesidades de las personas vulnerables también ha crecido muchísimo, concretamente más de un 125%, y, por lo tanto, con todas las colaboraciones que tenemos hemos podido dar salida a esta situación”.

Jerez concreta que, desde el 14 de marzo, fecha en que se decretó el estado de alarma hasta el 22 de junio, “hemos atendido aproximadamente a unas 1.400 personas que han necesitado algún tipo de ayuda”. Jerez prevé que a partir de ahora “a muchas personas que han entrado en un ERTE se les acabarán a final de año la ayudas económicas que tienen por lo que prevemos que nos pedirán apoyo en los próximos meses”.


Jóvenes en primera línea

Didier Picas, 26 años, es comercial y vecino de Castelldefels. Nunca había colaborado anteriormente con la Cruz Roja. Cuando se declaró la alerta  sanitaria Didier estaba estudiando en Londres. Volvió a casa y como disponía de tiempo libre decidió participar como voluntario en la asociación porque “me llamó mucho la atención la información que transmitían en las redes sociales”. Didier se encontró “con un incremento importante de personas que pedían ayuda”.

En la actualidad, dentro de sus funciones, figura “el organizar los donativos de comida y los lotes para las familias. También hemos estado haciendo inventario”. A Didier lo que más le ha sorprendido en esta situación ha sido “ver a familias que llegan en una situación límite, de emergencia, familias de clase media que no habían recibido la paga del ERTE”. A pesar de encontrarse en esta difícil situación le sorprendió que “incluso preguntaban cómo podían ayudar a otras personas en su misma situación”. Para Didier “ayudar es muy sencillo pero es vital que tengas una actitud positiva ante los problemas”. Por ello destaca el hecho de “formar parte de un grupo de gente joven, divertida que ha conseguido desarrollar un buen trabajo en equipo”.

En esta situación cree que hay que,  además de las necesidades básicas, las personas que acuden en busca de ayuda a Cruz Roja  “precisan que les des tranquilidad”. Manuel Jerez coincide con Didier en que estas personas no son solo vulnerables económicamente, sino también a nivel emocional, por lo que el apoyo psicológico es clave para que puedan salir de esta situación. “El apoyo psicológico es importantísimo para que personas que han pasado por esta situación de vulnerabilidad puedan ordenar su mente y obtengan las capacidades para poder salir adelante”.

Bea Puig tenía 14 años cuando empezó a colaborar con Creu Roja. Hasta los 18 participaba como voluntaria en la realización de actividades lúdicas, inclusivas y de refuerzo escolar. El descubrimiento de su vocación altruista la llevó a cursar estudios de integración social. Por falta de tiempo no volvió a colaborar con la entidad hasta que la llegada del coronavirus  “hizo renacer en mí la necesidad humanitaria de volver a realizar alguna acción altruista. La situación era tan frágil que ni me lo pensé”. Para Bea su voluntariado es como “devolver a la vida lo que me ha dado y poder aportar mi granito de arena siendo de utilidad a los demás”.

Ha podido ver de cerca “cómo la crisis económica no ha distinguido ni etnias, ni clases sociales”. “Se han dado casos” -añade- “de familias que hasta entonces no tenían problemas económicos y de repente se han encontrado en una situación muy vulnerable porque todos sus miembros han entrado en un ERTE o se han quedado sin trabajo y no pueden pagar el alquiler”. Como coordinadora de equipos de voluntarias y voluntarios valora que “todas y todos estamos al pie del cañón independientemente del rango que ocupemos dentro de la organización”. Destaca también el apoyo mutuo que se prestan el equipo cuando han de “afrontar situaciones que nos pueden afectar emocionalmente”.

En una primera fase de la crisis sanitaria Cruz Roja atendió situaciones de emergencia vinculadas a la demanda de productos de primera necesidad y estableció colaboraciones con empresas que donaron alimentos y otros artículos básicos. La entidad ha evolucionado en su atención a las personas y “ahora estamos en una segunda fase que consiste en recuperar a estas personas, que es nuestra función, y darles herramientas para que sean autosuficientes y puedan salir de su situación a través de programas de ocupación y de formación laboral”, indica Manuel Jerez. Una fase en la que vuelve a ser esencial “la colaboración de las voluntarias y los voluntarios”, concluye.

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