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Testigos de la Guerra Civil en Castelldefels recuerdan los bombardeos que sufrió la ciudad

La biblioteca acogió el viernes 18 de noviembre la mesa redonda "La Guerra Civil en Castelldefels: recuerdos y vivencias"

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Tres vecinos y una vecina de Castelldefels que vivieron la guerra relataron sus vivencias y rememoraron sus recuerdos ante una cincuentena de asistentes a la mesa redonda organizada, el pasado viernes, en la Biblioteca Ramon Fernàndez Jurado.

Nacidos en los años 30, los cuatro tenían una muy corta edad —entre tres y seis años— cuando estalló el conflicto, una guerra que duró tres años y que, en Castelldefels, dejó incidentes violentos propios de una retaguardia convulsa por las diferencias ideológicas, hambre provocada por el desabastecimiento, bombardeos intensos en 1938 y 1939 y una entrada de las tropas de Franco recibida con un cierto alivio porque significaba el final del drama pero que abría el duro periodo de posguerra.

Así, en cuatro trazos gruesos, se pueden describir de manera general las impresiones que Maria FustéMiquel SebastiàEladi Gandia y Joan Torner compartieron con los asistentes, en una mesa redonda que moderó Jaume Tous (GREHIC).

El 18 de julio de 1936, la magnitud de los hechos que seguirían al alzamiento de Franco «no se la imaginaba nadie», en palabras de Eladi. «Cuando se acabó la comida, cuando en los hospitales se vio que ya no podían atender nadie, entonces se vio que aquello era una guerra, y que sería larga».

 

Los bombardeos de 1938

El moderador recordó que la mayor parte de los bombardeos que sufrió Barcelona eran causados por aviones italianos que procedían de Mallorca y, bien a menudo, dejaban caer bombas en Castelldefels, principalmente en los alrededores de la fábrica de la Rocalla.

Con los padres en el frente, aquellos niños de la guerra recordaron con especial clarividencia los bombardeos. Huían a la montaña, a Can Viñas, o a las cuevas, a Can Pardal. Con pocas y aisladas construcciones, también en el casco urbano había refugios —como el que se conserva, aunque en mal estado, bajo la Casa de la Cultura—.

El bombardeo más intenso, recordó Blandos, fue el 16 de marzo de 1938, un raid aéreo que dejó siete muertos en Gavà. No hay datos que revelen si los ataques franquistas dejaron víctimas directas en Castelldefels, pero todos los participantes en la mesa redonda recordaron haber corrido a refugiarse de las bombas

 

Los brigadistas internacionales

El paso de las Brigadas Internacionales por Castelldefels, motivo de la exposición que se puede ver en el Castillo hasta febrero del año próximo, lo rememoraron los ponentes, con afecto y con disgusto. Así, Miquel Sebastià rememoraba la gran cazuela de arroz con leche que los soldados extranjeros hacían los domingos para los niños a la plaza de Caperucita.

Por el contrario, Maria Fusté recordaba con susto los gritos de los prisioneros de los brigadistas —que eran brigadistas también, desertores o fugitivos—, gritos que atribuyó a las «palizas de espanto» que recibían.

 

80º aniversario

Castelldefels ha dedicado este otoño un ciclo de actividades al 80 aniversario de la Guerra Civil, uno de los actos destacados del cual fue la mesa redonda del viernes. Ha habido diferentes tertulias literarias organizadas por la Biblioteca Ramon Fernàndez Jurado, alrededor, por ejemplo, de la obra y la figura de Lorca. Se ha organizado también una salida en autocar a la ruta del exilio (La Jonquera, Argelers y Elna). En esta línea, también, en el Teatro Plaza se presenta el 3 de diciembre la representación teatral del “Diari d'una miliciana”.