Castelldefels proyecta la reparación del muro de cerramiento del recinto del Castillo
El diputado de Urbanismo y Vivienda, Josep Ramon Mut, ha entregado el proyecto este 2 de febrero a la alcaldesa de Castelldefels, Candela López
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La Diputación de Barcelona ha redactado el proyecto de reparación del muro de cierre de poniente del recinto del Castillo de Castelldefels, un monumento declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN). El documento ha sido entregado este 2 de febrero, por el diputado de Urbanismo y Vivienda, Josep Ramon Mut, a la alcaldesa de Castelldefels, Candela López. La reunión de trabajo ha contado también con la concejal de Presidencia y Comunicación, María Miranda, el concejal de Urbanismo y Obras, Ramon Morera, y el concejal de Cultura, Jordi Maresma.
El proyecto, realizado por el Servicio de Patrimonio Arquitectónico Local (SPAL), responde a la necesidad de realizar una actuación de urgencia con el objetivo de reparar una parte del muro de cerramiento del recinto para consolidarlo, detener el avanzado proceso de degradación que sufre esta parte de la construcción y devolver este elemento a su estado inicial.
El conjunto del castillo fue adquirido, en el año 1988, por el Ayuntamiento, y su apariencia se había mantenido casi invariable desde la primera restauración sufragada por la familia Girona, en 1897 el castillo y en 1910 la iglesia, obra dirigida esta última por el arquitecto Enric Sagnier. La Diputación de Barcelona, a través del SPAL, llevó a cabo las obras de restauración de la iglesia entre los años 1989 y 1996 y del castillo entre 2003 y 2011.
Las noticias más antiguas sobre el castillo datan del 970, se encuentra situado en el punto más alto de una colina en posición dominante sobre la franja costera del delta del Llobregat entre el macizo del Garraf y Barcelona. Actualmente, debido al desarrollo urbanístico y del crecimiento de la población, el conjunto del castillo ocupa un lugar central en el municipio.
A principios del siglo XX, el empleo de esta parte del litoral era muy reducida, con una población de sólo 290 habitantes que se concentraba en el pie de la colina del castillo, en unas cuantas casas diseminadas, la mayoría fortificadas. Durante la segunda mitad del siglo XX se produjo la eclosión turística y el fuerte crecimiento urbanístico llegando actualmente a una población de cerca de 65.000 habitantes.