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Las farmacias de la ciudad, tensionadas por la saturación de proveedores

Los establecimientos farmacéuticos de Castelldefels se encuentran con muchas dificultades para abastecerse de los productos más demandados durante esta crisis • Los profesionales identifican como principal problema las grandes subidas de precios en mascarillas, guantes o geles hidroalcohólicos

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Las farmacias son, junto con supermercados y otras tiendas de alimentos, los establecimientos más esenciales durante esta crisis provocada por la pandemia de Covid-19. Des del inicio del brote, incluso antes de la entrada en vigor del decreto de estado de alarma, la ciudadanía de Casteldefels —como la de todas partes— ha estado atenta a las recomendaciones de las autoridades sanitarias en relación a las formas más eficaces para combatir el virus, ya sea en cuestiones de higiene o en la provisión de productos sanitarios o medicamentos, y las farmacias casteldefelenses han notado mucho este énfasis en el cuidado contra la enfermedad

La situación de los establecimientos farmacéuticos de la ciudad es diversa en cuanto a la disponibilidad de los productos demandados. Algunas, como la Farmacia de l'Estació o la Farmacia Vistalegre, cuentan con stock de mascarillas limitado para algunos días. Teresa Llorenç, de la Farmacia Vistalegre, afirma que aún quedan "para unos días incluso si todo el mundo que viene comprase, que no es el caso". Pese a esta disponibilidad, comenta que es imposible asegurar el abastecimiento más allá de las que hay ahora mismo en la farmacia, ya que dependen de que fábricas y laboratorios acepten y envíen sus pedidos. Des de l'Estació, sin embargo, confirman que, en principio, las mascarillas quirúrgicas deberían seguir llegando.

La situación en estas dos farmacias es una excepción ya que muchos de los establecimientos de la ciudad sufren envíos de mascarillas con cuentagotas y a precios muy elevados. Algunos de los que han podido conseguir stock han empezado a aplicar una política de límite de venta por persona —en vez de vender paquetes completos de mascarillas, ofrecen unidades limitadas por cada cliente— para poder repartir este escaso producto mejor entre toda la clientela. Otras, como la Farmacia de la Platja o la Lladós, siguen esperando envíos de unos proveedores sobrepasados y que, además, marcan unos precios considerablemente más altos que hace un mes. Trabajadoras y trabajadores de los establecimientos farmacéuticos lamentan estas pronunciadas alzas, que hacen que los precios de venta al público suban también a cifras impensables antes de la pandemia. Desde la farmacia Llorenç recordaban que hace unos meses las mascarillas quirúrgicas podían venderse a menos de 30 céntimos la unidad, mientras que ahora se ofrecen al público a un precio que roza los 3 euros pese a venderlas ‘prácticamente a precio de coste'. Bertomeu García, de la farmacia Corres–Garcia, lamenta también haber tenido que rechazar diversas ofertas de material que obligaban al pago por adelantado con precios un 300% más altos que antes de la crisis. "Muchas de ellas nos parecen estafas y rechazamos la mayoría", explicaba el titular del establecimiento.

Las farmacias de la ciudad coinciden también en la dificultad de encontrar guantes y, especialmente, termómetros. Los aparatos de medición de la temperatura están agotados en muchos de los proveedores habituales de las farmacias de la ciudad. Pese a que en algunas aún quedan escasas unidades —desde la Farmacia Mallasén comentan, por ejemplo, que aún quedan infantiles, pero que pese a su diseño sirven para todo el mundo— todas las farmacias coinciden en la gran dificultad de encontrarlos, especialmente en el caso de los termómetros de infrarrojos, que funcionan a distancia y que, según confirman diversos profesionales de la ciudad, son ahora mismo imposibles de adquirir.

En cuanto a los guantes quirúrgicos, marcan subidas de precios similares a las mascarillas. Muchas de las farmacias de la ciudad, como la de l'Estació, consideran que ahora mismo es, junto con los termómetros, el producto más difícil de conseguir. Las que aún tienen, como la farmacia Gordo, siguen procedimientos similares a los de las mascarillas de límite de venta al público. Su titular, Joan Carles Gordo, está vendiéndolos por pares en vez de por cajas, ya que si no se acaban demasiado rápido y no hay stock para todos los clientes que los piden.

Otro de los productos más complicados es el alcohol y los geles hidroalcohólicos, pese a que algunas de las farmacias de la ciudad han podido conseguir stocks. Mónica Galcerà, de la Farmacia de la Platja, cuenta con bastantes unidades en su establecimiento, pero se queja del aumento progresivo de precios. "Cada envío es más caro que el anterior", afirmaba Galcerà. La farmacéutica denuncia haber encontrado "ofertas abusivas" de algunos proveedores que, como en otros casos, ha tenido que rechazar. Desde la farmacia Lladós han sufrido también esta subida de precios, que califican de "desorbitada". El alcohol sanitario, que sirve para preparar en casa geles hidroalcohólicos pero también para desinfectar, también está dando muchos problemas. Llorenç lamentaba esta falta de productos, ya que el alcohol es necesario para cualquier persona que deba tomar medicación por vía intravenosa —como las personas diabéticas— para poder desinfectar los aplicadores.

El delegado de los farmacéuticos de la ciudad, Roberto Chacón, coincide con el resto de profesionales locales en los problemas que sufren los establecimientos para abastecerse de este tipo de productos. Chacón, que es además titular de la Farmacia Diagonal, denuncia especialmente la especulación que se está dando en la compra y venta de mascarillas quirúrgicas. "Encontramos una partida que teníamos que vender a cerca de 7 euros sin casi margen de beneficio, simplemente por dar el servicio". Chacón sufre también las dificultades a la hora de conseguir termómetro y guantes, como la mayoría de farmacias de la ciudad. En cuanto a los geles hidroalcohólicos, aunque en su caso ha podido conseguir un proveedor fiable, reconoce que las partidas que ha ido encontrando se ofrecen a precios "desorbitados". El abastecimiento de todos estos productos, como afirma el mismo Chacón, está lejos de estar inmediatamente garantizado. "Nos llegan partidas de algunas cosas y se acaban muy rápidamente. Todos los compañeros estamos igual".