Fallece la concejal del primer consistorio democrático de Castelldefels Lluïsa Ferré
Fue concejal por la candidatura de Esquerra Republicana en Castelldefels y adscrita a la concejalía de Cultura durante el mandato 1979-1983
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Lluïsa Ferré i Artal, concejal en Castelldefels durante el primer mandato (1979-1983) por la candidatura de ERC, murió el pasado 8 de abril, a la edad de 90 años.
Nació en Mollerussa el 7 de enero de 1930. En 1951 sus padres se trasladaron a Castelldefels y por San Juan del mismo año ella fijó su residencia en nuestro municipio.
Comenzó a trabajar en Can Muncàs, una tienda de comestibles. En 1952 conoció a su marido, Joan Riba, el propietario del mítico Café del Centre. Durante muchos años regentaron el café, lo que le permitió conocer muchos ciudadanos y ciudadanas tras la barra del bar. En 1953 se casaron y tuvieron tres hijos.
Concejal de Castelldefels
Fue concejal por la candidatura de ERC en Castelldefels adscrita a la concejalía de Cultura durante el mandato 1979 a 1983.
Descendiente de familiares republicanos, siguió la tradición de su padre, viejo militante del partido de Francesc Macià. Su padre fue secretario de terciopelo, diputado de la República de Lleida, ciudad donde vivían.
Antes de las primeras elecciones municipales, Lluïsa Ferré contactó con el presidente local de izquierda, Antoni Vachal, para ver cómo podía ayudar. "Me convencieron para presentarme ya que era muy conocida por fomentar el sardanismo y el canto coral. Acepté ir en las listas como un servicio y salí elegida", así lo relataba ella misma en una entrevista.
Impulsora de la cultura popular
Estuvo vinculada siempre con la cultura. Comenzó estudios de música en la escuela municipal y luego se interesó por la cultura popular.
En 1957 en el piso de arriba del Café del Centre, aprovechando un magnetófono muy bueno que le había regalado su hermano, montó un grupo sardanista donde aglutinó mucha gente, especialmente jóvenes e incluso muchos inmigrantes. Lluïsa les enseñó a bailar sardanas y esbarts y, también, enseñó a hablar catalán a quien no sabía, es decir, a estimar nuestras costumbres, tradiciones y cultura.
Su deseo secreto era conseguir que todo Castelldefels aprendiera y sintiera la sardana, la danza más bella de todas las danzas que se hacen y se deshacen. En una entrevista publicada en el boletín municipal en julio de 1980 contaba su gran deseo de formar una copla y un grupo de sardanas. "Si alguien se ve con ánimos para empezar esto, que me venga a buscar e hilaremos la aguja".
Recientemente, la Colla Sardanista Dolç Esforç de Castelldefels le rindió un homenaje el día de su 90 aniversario, como fundadora del grupo.