Unas 5.000 personas siguieron desde el exterior de la parroquia de Santa Maria, en el centro de Castelldefels, el funeral por las tres víctimas del asalto, el pasado martes, a la Joyería Royo. Las personas concentradas siguieron en silencio la ceremonia, que llegaba al exterior de la iglesia a través de megafonía.
El silencio se rompió únicamente al recibir la multitud con aplausos la aparición de los vehículos fúnebres a la plaza, y en el momento de despedirlos. Los familiares y amigos de las tres personas finadas recibieron este espontáneo apoyo por parte de los convecinos concentrados a las puertas del templo.
Al funeral, celebrado en la intimidad por deseo de la familia, asistieron la consejera de Interior, Montserrat Tura, y el alcalde de Castelldefels, Antonio Padilla, así como regidores de la corporación municipal.
Compromiso con la seguridad
La consejera de Interior, Montserrat Tura, asistió al funeral, celebrado en la parroquia de Santa Maria de Castelldefels. Acabado el sepelio, la consejera hizo una declaración en que manifestó que su presencia en Castelldefels ha obedecido a la voluntad de "transmitir el pésame de la Generalitat y la solidaridad con la familia Royo y con la población de Castelldefels". Tura dijo que comparte "la rabia por la salvajada difícil de entender" que se ha vivido en la ciudad.
La consejera hizo público el "compromiso a que estos hechos no nos traigan a la resignación, sino a continuar con la creación de estructuras de seguridad mucho más eficaces, sistemas compartidos por las diferentes administraciones y cuerpos policiales, porque el crimen y la violencia sin sentido no deben hacer tambalear nuestra sociedad. Es el mejor homenaje que se puede hacer a las tres personas que acabamos de despedir".
Firmas de pésame
El martes por la tarde, el Ayuntamiento ofreció a la ciudadanía la posibilidad de firmar en un libro de pésame expuesto al vestíbulo del consistorio. El libro ha reunido más de 2.000 firmas de pésame y apoyo a la familia Royo.