La Escuela Superior de Agricultura en Castelldefels, un referente de docencia e investigación
La tradición y la modernidad, la investigación en un campo casi tan antiguo como la historia de la humanidad, se citan a diario en las aulas y laboratorios de la Escuela Superior de Agricultura, en el campus universitario de Castelldefels
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La industria alimentaria es una de las más fuertes en Cataluña. Íntimamente ligada a la evolución de esta industria figura la labor de la Escuela Superior de Agricultura de Barcelona (ESAB). Esta institución nació, a iniciativa de Enric Prat de la Riba, en 1911, y durante muchos años desarrolló su actividad en el recinto novecentista de la Escuela Industrial de Barcelona. A pocos meses de celebrar el centenario, la escuela continúa diversificando los estudios y las titulaciones, ahora en el edificio D4, que es su sede, en el campus universitario de la UPC de Castelldefels.
Aquellos orígenes -espoleados por la modernización de la agricultura catalana- se mantienen vivos, ya que la escuela forma técnicos que han dado y darán servicio a las industrias de la alimentación y las explotaciones agrarias. Pero, ahora, la ESAB se presenta como «una escuela de ingeniería de los sistemas biológicos, que sirve a campos de actividad como la gestión de residuos, la depuración de aguas o la generación de biocombustibles, entre otros» . Así presenta la escuela su director, el doctor Joan Oca. «Somos -y formamos- ingenieros que no trabajamos con materiales inertes sino con sistemas vivos: resolvemos problemas y encontramos soluciones».
Ámbito educativo
La ESAB imparte la actualidad cuatro grados universitarios, los de las ingenierías agrícola, agroambiental y del paisaje, alimentaria, y de sistemas biológicos. También ofrece cinco másters oficiales: Sistemas Agrícolas Perurbanos, Agricultura para el Desarrollo, Paisajismo, Acuicultura e Ingeniería Biotecnológica. Con esta oferta, a la que se añade la propia de la investigación, la escuela quiere responder «a la alta demanda de ingenieros que traten con sistemas vivos», dice Oca. Los estudiantes que acaban los estudios al'ESAB «encuentran trabajo rápidamente, muchos de ellos en la industria relacionada cionada con la alimentación, que es muy potente en nuestra casa, pero también a las administraciones públicas, en el terreno de la gestión del verde urbano o del medio ambiente, por ejemplo».
En la actualidad, unos 90 profesores y profesoras son los encargados de formar en la ESAB más de 500 alumnos de grados y másters, que presentan un porcentaje de dedicación y éxito en los estudios superior a la media del conjunto de la Politécnica. «La relación entre unos y otros es muy fluida, porque se basa mucho en la práctica, entre comillas, esta es una escuela muy familiar». El centro fomenta, además, las estancias en el extranjero, y cuenta con una bolsa de prácticas para los estudiantes que conforman más de cien empresas.
Ámbito de investigación: el ejemplo de la acuicultura
Además de dedicarse a la docencia, Joan Oca forma parte de uno de los grupos de investigación líderes de entre los que promueve la escuela. Este grupo investiga en el campo de la acuicultura, una disciplina «con un gran potencial». La subdirectora del centro, la doctora en Ciencias del Mar Lourdes Reig, que también es miembro del grupo, subraya que la investigación en este campo «es diferente de otros, ya que es multidisciplinar, de hecho, el 'matrimonio' entre ingenieros y biólogos era raro hasta hace poco tiempo, ya que predominaban los segundos, centrados en la reproducción y la nutrición de los peces. Nosotros, desde el campo de la ingeniería -continúa Reig-, contribuimos a resolver problemas de viabilidad, y eso lo aprecia mucho, lógicamente, el mundo de la empresa. Esta, además, quiere inmediatez, lo que nos lleva a transferirle los avances de nuestras investigaciones con cierta rapidez ».
La pesca en el mar, resume Reig, seguirá existiendo, «pero ya hoy en día más del 40% del pescado que consumimos proviene de piscifactorías, lo que nos permite conocer la calidad con absoluta certeza». Para los investigadores en este campo la reserva social hacia este producto alimenticio está disminuyendo, «y aún lo hará más, porque es casi imposible distinguir una dorada pescada en el mar de una de piscifactoría si están cocinadas igual: las propiedades nutritivas, la textura , el sabor, son prácticamente idénticos», concluye.
Mejorar la calidad de vida de las personas
La ingeniería de sistemas biológicos, entiende el doctor Oca, contribuye al «ayuda a obtener productos alimenticios de mayor calidad, o bien propone técnicas de conservación que no rebajen». Esta aspiración, y la del reaprovechamiento y disminución de los residuos orgánicos, inspiran la contribución de la ESAB en 14 proyectos internacionales de cooperación al desarrollo.